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Alberto Fernández y Cristina Kirchner son los exponentes del fracaso

El populismo es el atajo de los mediocres. Todo lo que hacen, lo están haciendo mal. Los resultados están a la vista de una sociedad resignada y tolerante.

alberto fernández y cristina kirchner 4
Cristina Kirchner - Alberto Fernández

Los argentinos como sociedad padecemos mayoritariamente un estado de resignación al desbarranco que está ocasionando el desmembrado Frente de Todos a cargo de los destinos de la Nación. Un gobierno mayoritariamente compuesto por pusilánimes a los que solo pareciera importarles su metro cuadrado. “Cansancio”, “desesperanza”, “preocupado” y “desilusionado” son las principales palabras que arrojó el estudio que realiza la consultora Poliarquía.

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Los resultados están alineados con lo que Cristina Kirchner viene haciendo: alejarse de su propio gobierno. Al pararse en la vereda de enfrente, busca que las palabras “esperanzado y expectante” (que también menciona el estudio) la protejan contra el humor de su propia feligresía. Lo que pareciera no estar entendiendo el binomio Alberto-Cristina es que ambos se convirtieron en los profetas del fracaso de un gobierno que ya colapsó y solo es sostenido por la buena civilidad y resignación de la ciudadanía.

Alberto tiene razón en una cosa, para Cristina es como si la pandemia no hubiera sucedido. Se mantuvo ajena. Sostenerse en el poder y su lucha contra el Poder Judicial -el enemigo más temido- son los ejes centrales sobre los que se movilizan los ideales cristinistas y el consecuente despilfarro de las cajas del estado. Ese tipo de populismo es un atajo directo a la debacle que estamos padeciendo todos los argentinos.

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Las instituciones están absolutamente degradadas y nadie las respeta. La educación militante es otro ejemplo de todo lo que pudimos ser y aún no seremos. Con la seguridad sucede lo mismo, el flagelo narco crece cada día más frente a un gobierno impotente de frenarlo. La salud pública sigue siendo un fiasco con una Ministra que heredó el cargo, pero que, a la luz de sus resultados, no era la más adecuada para cumplir eficazmente tamaña función.

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La economía es un desastre por donde se la analice. Son las cinco pandemias de un populismo agotado por su propio fracaso. En este contexto Alberto, a su manera, intenta mejorar la economía y controlar en lo que se pueda el alza inflacionaria. Sobre estos dos ejes pretende luego sustentar sus aspiraciones reelectoralistas, esas que ahora quedaron en stand by, luego de que se conociera el índice inflacionario del mes pasado y las nuevas encuestas sobre su decaída imagen.

La alta inflación que estamos padeciendo se podría explicar en términos técnicos, desde muchas perspectivas, todas válidas, por cierto. La mejor explicación es el fracaso de las políticas de estado que fue llevando adelante el presidente desde el primer día que asumió. Todo lo que hizo nos trajo a este punto. Sin ver lo que “fue pasando” sería incompleta cualquier explicación que se intente. Se administra mal. Muy mal. Las consecuencias están a la vista de una sociedad resignada.

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La mayor debilidad del presidente, además de su impericia, es la inflación, que erosiona no solo el poder adquisitivo de la gente, sino cualquier posibilidad, por más ilusoria que sea, de intentar una reelección en 2023 en el caso de Alberto. Y en el de Cristina directamente la coloca en el piso histórico de su “imagen positiva”, un daño autoinfligido que, a esta altura, luce cuanto menos como irreparable.

Los últimos episodios del divorcio del dúo Pimpinela confirman que tenemos un gobierno dividido por una disputa sobre la cual hoy no se avizora un final. Lo que Cristina pretendió tildar como un debate, es en realidad una cruel batalla por imponer una forma de gobierno a la que solo le interesa ganar las próximas elecciones corriendo del medio a todo lo que se interponga en su camino.

Argentina está transitando por el atajo sombrío de la decadencia, con la “casta” política más ocupada en sus juegos de tronos que en la solución de los problemas de la gente, es previsible el mal tiempo por delante con posibilidades ciertas de fuertes tormentas. Tenemos de frente un largo e impredecible año y medio hasta las próximas PASO. Cualquier cosa puede pasar en una sociedad tan castigada como indignada.

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