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El silencio del PAPA FRANCISCO, ATURDE

“A los tibios los vomitare de mi boca"…la hora de la verdad para la Iglesia Católica ha llegado, mientras la máxima autoridad de la iglesia coquetea con el gobierno, el aborto a punto de convertirse en ley

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Papa Francisco - Cristina Kirchner

Por medio de un documento de la Conferencia Episcopal Argentina, la Iglesia Católica convocó a la ciudadanía a movilizarse frente al Congreso Nacional y en ciudades del interior, en rechazo al proyecto de ley para legalizar el aborto. De hecho, alentó a participar fervientemente de la movilización que está prevista para el próximo sábado 28 de noviembre ante el Congreso de la Nación y en otros puntos de la Argentina.

El objetivo es el de instar a la ciudadanía a expresar el valor y el respeto por la vida humana desde su concepción, hasta su muerte natural. Incluso, desde la Iglesia se hizo un llamado a unirse a personas de otras confesiones religiosas para participar de la ya mencionada movilización. Sin embargo, deberá saber esta institución religiosa que para ella, este será el momento de la verdad, el momento para demostrar de qué fibra está hecha.

Y es que lo declamativo suena muy bien y toda convocatoria, así como la unión con otras entidades religiosas, es válido, pero no alcanza a representar una acción contundente. Millones de fieles en Argentina están observando qué hará la Iglesia Católica para que defender los intereses del niño por nacer, teniendo en cuenta que el aborto no salva vidas, a pesar del discurso instalado desde muchos medios de comunicación.

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Los representantes religiosos, deberán entender que la discusión en torno al aborto realmente no se solucionará con buenas intenciones. Tendrán que comprender que del otro lado, hay un aparato muy bien aceitado y que cuenta con serias chances de lograr el cometido de que interrumpir un embarazo sea legal en nuestro país, con lo que ello implicaría desde aquí en adelante para las generaciones presentes y futuras.

No alcanza con señalar el obvio e inoportuno momento en que la legalización del aborto llegó al Congreso de la Nación. Ni basta con señalar claramente la bomba de humo que representa para el Gobierno nacional enviar este proyecto para intentar desviar la atención de la tremenda crisis social y económica que atraviesa el país, a causa de la pandemia y profundizada por la ineficiente cuarentena aplicada en la Argentina.

Debe quedar claro que legalizar el aborto y dar por válidas las supuestas razones que se escuchan, desembocarían en el hecho de que sería la primera vez en nuestra Nación Argentina en democracia, que una ley contenga la muerte de una persona para salvar a otra a excepción de lo establecido en el Código Penal Argentino. Es por ello que el momento no admite tibiezas de ningún tipo ni especulación que valga. Es el momento de jugar a cara o cruz el destino de un país que necesitará que las autoridades religiosas entiendan que no bastará sólo con rezar. Sino, que, además, deberán movilizarse institucionalmente, para dar vuelta una situación que no debe ser subestimada por el poder de lobby que el sector en favor de la legalización del aborto tiene, en especial, a la hora de influir en los diputados y senadores que tendrán que definir entre la cultura de la vida o de la muerte.