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Estamos MAL y vamos PEOR

El Gobierno nacional a la deriva a causa del manejo desde las sombras de Cristina Kirchner

alberto fernández

A pesar de que el gabinete nacional está lleno de funcionarios que no funcionan y que se trata de Gobierno de mediocres más que de científicos, lo que realmente tiene extrema gravedad institucional es que Alberto Fernández es un presidente que no preside. En ese marco, cada vez más aceleradamente, Cristina Kirchner lleva al país a un terrible nacional populismo, autoritario y chavista, y eso no es gratis.

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Y es que es por eso no tenemos vacunas. Por eso no tenemos inversiones, ni crédito ni credibilidad en el mundo. Por eso los países democráticos y desarrollados miran con rechazo que la Argentina sea aliada y cómplice de Venezuela, Cuba, Irán y Rusia, entre otros. Estamos mal y vamos peor. Con mucha preocupación hay que decir que a esta altura importa poco lo que haga o diga Alberto.

En ese sentido, hemos llegado al punto de que nada de lo que haga o diga el Presidente tiene valor hasta que sea ratificado o rechazado por Cristina. Las últimas imágenes del naufragio del presidente Fernández lo mostraron como un lastre tanto para Cristina como para una inmensa mayoría de los argentinos. Es que no se cansa de hacer papelones y de erosionar su propia investidura.

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Al respecto, le tomó juramento a Martín Soria y quiso calmar su culpa por haber tirado por la ventana a su amiga y socia de toda la vida, la exministra Marcela Losardo, quien no fue al acto. Si la ministra hizo lo que el Presidente le pidió: ¿Por qué ya no es más ministra? Cristina ya vació de poder a Alberto y ahora lo vació de sentido común. Por momentos, el presidente parece una persona tambaleante, con la mirada perdida y contra las cuerdas.

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Sus ministros confiesan que están confundidos y a la deriva. No saben para dónde ir. Todo el tiempo Alberto dice algo, Cristina asegura lo contrario y, al minuto, el presidente recoge el barrilete y se subordina a lo que dice y manda la vicepresidenta. Quedó como el chico de los mandados y ahora lo está confirmando ampliamente. Ya se dijo casi todo al respecto. Nadie puede decir que no estaba avisado. Hubo decenas de advertencias. Quien quiera oír que oiga.

Es por ello que cabe preguntarse: ¿Hasta dónde llegará Cristina? ¿Ya lo convirtió en el títere que Alberto Fernández no quería ser? ¿Lo dejarán sentado en el sillón de Rivadavia? ¿O luego de usarlo para llegar al poder lo van a tirar a la basura? Si recurrimos a la historia reciente, veremos con inquietud que los Kirchner pusieron en lugares de poder a un par de testaferros y luego los sacaron de un plumazo.

Hicieron eso con dos gobernadores de Santa Cruz como Sergio Acevedo y Carlos Sancho. Como si fueran muñecos, los colocaron en la gobernación y, cuando ya no les servían, los decapitaron. No tienen piedad. ¿Serán capaces de voltear a Fernández? ¿Llegarán a semejante locura? ¿Lo convencerán de que pida licencia por sentirse agobiado? Sería un precipicio institucional sumamente peligroso, pero no hay que descartar nada.

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