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GRAVE DEGRADACIÓN EN EL PODER ADQUISITIVO DEL SALARIO

La mitad de los sueldos en blanco se encuentran debajo de la línea de pobreza

Salarios
Imagen: iProfesional

Uno de los indicadores que mejor dan cuenta del momento de crisis en el que se encuentra Argentina, se conoció ayer. La mitad de los sueldos en blanco se encuentran debajo de la línea de pobreza, según datos oficiales del propio Gobierno nacional. La conclusión se da luego de realizar una comparación entre la línea de pobreza de octubre dada a conocer por el Indec y la última información de salarios en blanco.

La línea de pobreza se acerca al nivel medio de los salarios que pagan las empresas formales, esto significa que mucha gente, aun teniendo un empleo privado registrado, no logra salir de la pobreza. Usualmente, quienes se veían afectados por el bajo nivel de ingresos solían ser miembros activos del hogar clasificados como laboralmente inactivos, abiertamente desocupados o tienen empleo de baja calidad en el sector informal de la economía.

El problema es que ahora no caer en la pobreza se ha vuelto un desafío también para quienes tiene empleo asalariado registrado en el sector formal o en blanco de la economía. Incluso, trascendió que, en comparación con el año 2000, la mediana del salario privado registrado, actualizada a valores de hoy, era de $43.000, mientras que la línea de pobreza para una familia de cuatro miembros era de $ 37.000, también medida en valores actuales.

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Esto significa que el salario formal medio de hace 20 años era un 15% superior a la línea de pobreza, por lo tanto, hoy el sueldo en blanco promedio es peor que el de comienzos del siglo XXI. Esto se debe a que el salario mediano formal actual apenas supera la línea de pobreza por un escaso 6%. Así se explica la pauperización de la vida también para la clase media o trabajadora que sufrió durante el transcurso de los últimos años.

En ese sentido, en lo que va del presente siglo, hubo un fuerte deterioro de la capacidad adquisitiva del salario en el sector formal. El fenómeno tiene asociado una profunda degradación social ya que implica que, aun para los trabajadores que consiguen un empleo en una empresa formal, es elevada la probabilidad de que sus remuneraciones no sean suficientes para superar la línea de pobreza.

La novedad al respecto es que tradicionalmente los hogares eran pobres porque sus miembros en edad activa no conseguían empleo o solo conseguían un trabajo de baja calidad. Pero con el deterioro del poder adquisitivo de los salarios formales, lo que está sucediendo es que, aun con un empleo asalariado formal, los ingresos no alcanzan para salir de la pobreza. Pero hay algo más grave que trasunta esta realidad.

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Y es que las graves connotaciones del fenómeno hacen que la búsqueda o la consecución de trabajos formales pierdan atractivo relativo en comparación con los planes sociales. Cabe mencionar que la razón de fondo de este contexto no es la conducta de los empleadores formales, sino la pérdida de productividad. Cuando la baja productividad es tan masiva, el asistencialismo puede dar paliativos, pero nunca soluciones.