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Intentó hacerle el “cuento del tío” a una señora en Barrio Sur: lo condenaron y deberá resarcir a la víctima

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El Ministerio Público Fiscal, a través de la Unidad Fiscal de Delitos Flagrantes II, logró que un estafador, conocido como “Manolo”, sea condenado a un año y tres meses de prisión de ejecución condicional por estafa en grado de tentativa.

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En la audiencia, el fiscal Ernesto Salas López sostuvo que “se encuentran cumplidos los requisitos objetivos y subjetivos del tipo legal, ya que hubo por parte de los agentes una intención manifiesta de generar un perjuicio patrimonial concreto a la víctima, apoderándose ilegítimamente de su dinero a través de un error inducido por el engaño, es decir la existencia de dolo como elemento subjetivo, un comienzo de la ejecución, evidenciado por actos materiales constitutivos del elemento objetivo, y por último, la falta de consumación del hecho delictivo por cuanto el dinero de la víctima fue recuperado en el mismo momento”.

Además, el investigador pidió una serie de reglas de conducta que incluía una reparación de $ 20.000 a la víctima (que donará a una entidad de bien público) y trabajos comunitarios en su actual lugar de alojamiento (Comisaría Sexta de Santiago del Estero). En la vecina provincia se lo investiga por una estafa similar ocurrida en febrero de este año. Además, se dispuso la prohibición de acercamiento a la víctima y su familia y cualquier forma de turbación.

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El condenado tiene 22 años y no posee antecedente penal computable.

Finalmente, la jueza actuante hizo lugar al acuerdo de juicio abreviado que contó con la conformidad de la víctima.

El cuento del tío

En fecha 10 de abril de 2021, a las 11 horas aproximadamente, mientras la víctima, una mujer, se encontraba en su domicilio, de Lavalle al 600, recibió la llamada de una femenina no identificada por el Ministerio Fiscal, quien previamente se había puesto de acuerdo y distribuido roles para cometer el ilícito con el imputado.

Mediante engaños, aquella hizo creer a la víctima que quien llamaba era su hija y le solicitó la suma de $ 100.000 en efectivo para pagar una operación. Le dijo que ese monto debía ser retirado por un señor de apellido “Gómez”, con quien debía encontrarse para entregar el dinero. Toda esta maniobra ardidosa fue para que la damnificada realice una disposición patrimonial a su favor.

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La víctima cayó en el engaño y dispuso de toda la suma que tenía en ese momento en el departamento (colocó en una bolsa la suma de US$ 2.400, $ 960 y un anillo de oro con una piedra).

La mujer bajó para dirigirse a entregar el dinero pero no terminó de salir del edificio porque en ese momento le contó lo que pasaba al portero del edificio, quien de inmediato se comunicó con la hija para preguntarle si ella la había llamado por teléfono, a lo que ésta le contestó que en ningún momento lo había hecho, por lo que le pidió que la hiciera ingresar de nuevo.

“Seguro que le están haciendo el cuento del tío”, reflexionó. 

De inmediato, el portero la hizo retornar a su departamento, para luego dirigirse a la plaza que está en frente para buscar un policía, porque vio en la esquina a un sujeto que le resultó sospechoso. Cuando regresaba, la hija de la víctima se comunicó nuevamente con él, asegurando que llamaba al teléfono fijo de su madre, que daba permanentemente ocupado. Fue en ese instante que el portero advirtió la presencia del imputado frente al edificio.

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Al retornar observó que la víctima salía de nuevo llevando una bolsa con el dinero (dado que a las 12 horas, aproximadamente, había recibido otro llamado de la misma persona). El imputado cruzó la calle y se acercó a la víctima para recibir la bolsa. El portero, que observaba la situación oculto al costado del garaje del edificio, salió y le arrebató la misma al imputado, advirtiéndole que iba a denunciarlo.

Viendo frustrado su objetivo, el delincuente emprendió la fuga de inmediato, corriendo rumbo al este, hacia calle Buenos Aires, y luego hacia el sur por esa arteria, pero poco antes de llegar a Bolívar fue aprehendido por vecinos, quienes actuaron alertados por los gritos del hombre que lo perseguía gritándole: “choro, choro”. Posteriormente llegó al lugar personal policial que controló la situación y se hizo cargo de la aprehensión, secuestrándose en el acto un teléfono celular.

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