La Policía intenta llevar un poco de paz a La Costanera

Detuvieron a siete personas por un tiroteo ocurrido hace varios meses. El operativo se concretó horas después de que incendiaran la casa del supuesto homicida de la mujer.

Las luces azules de las sirenas de los móviles policiales iluminaron la madrugada de La Costanera. Más de 300 policías hicieron una veintena de allanamientos para buscar a 11 sospechosos de integrar grupos que desde hace meses vienen protagonizando enfrentamientos en el barrio. Detuvieron a siete de los buscados, secuestraron un arma de fuego y generaron sorpresas entre los vecinos. Algunos aplaudieron las medidas, otros directamente, se encerraron en sus casas, y no faltaron los jóvenes con problemas de adicción que salieron corriendo cuando observaron la presencia de los uniformados.

Los policías llegaron a ese barrio horas después de que Dora González muriera al quedar en medio de un tiroteo provocado por un conflicto vecinal. Pero los allanamientos, ordenados por el juez Facundo Maggio, no fueron por esa causa, sino por otra que se viene investigando desde hace varios meses. Se trata de un caso que se inició por un enfrentamiento a balazos que se produjo un domingo de junio. Es el mismo que generó espanto al difundirse un video donde se escuchaban decenas de disparos y se observaba jóvenes, muchos de ellos menores, corriendo de un lado a otro y ocultándose en los pasillos del caserío. El mismo que desató más peleas que tuvo y tiene en vilo a los habitantes de ese sector de la ciudad.

El fiscal Pedro Gallo decidió unificar las causas y armar un rompecabezas para lograr identificar a los protagonistas de estos hechos de violencia. Con el trabajo de la división Delitos Especiales al mando del comisario Javier Alderetes se logró establecer quiénes habrían participado de los choques armados y que una sangrienta disputa por el dominio territorial habría causado esta escalada de violencia. La lista de sospechosos está integrada por varios soldaditos que trabajarían para los hombres que tienen quioscos de venta de drogas.

La llegada de los uniformados trajo un poco de alivio a un barrio que desde hace mucho tiempo no tiene paz. El arribo se produjo horas después de que los familiares de González le incendiaran la casa al supuesto autor del disparo que le causó la muerte. Se trata de un hombre de 61 años que enfrentó a tiros a los jóvenes que habrían piropeado y tirado besos a una hija el domingo por la noche.

María es una de las pocas vecinas que aceptó hablar con LA GACETA. Lo hizo escondiéndose de las miradas de los vecinos. “Era hora que hagan algo. Este es un barrio que se está desangrando. Todo se resuelve a balazos. No sirve que haya de vez en cuando un operativo, sino que estén siempre acá, guardando a todos los delincuentes que disparan sus armas como si estuvieran tirando cohetes”, destacó la mujer que sabe que en ese lugar hablar de más tiene un alto costo.

Julio dijo que la presencia policial es positiva, pero renegó que los uniformados no llegaron para quedarse. “Siempre es lo mismo. Vienen, se llevan a varios detenidos y al poco tiempo volvemos a lo mismo. Esa no es la solución que necesitamos porque seguimos siendo víctimas de estos delincuentes”, señaló.

La Costanera es uno de los barrios que eligió el ministerio de Seguridad para poner en marcha un plan de acercamiento a la comunidad. El objetivo del plan del ministro Claudio Maley es que los uniformados recorran las calles, tengan contactos con los vecinos y busquen soluciones para enfriar una zona que está al rojo vivo.

“Este es un procedimiento que se hizo en el marco de una investigación judicial, pero seguiremos trabajando fuerte. Se incrementarán los operativos para bajar el nivel de conflicto que existe en este y otro barrios de la provincia”, adelantó el jefe de Policía Manuel Bernachi.