“Esta mañana, antes de las 7, estacioné por Bernabé Aráoz casi esquina Lamadrid, y me fui a trabajar”, relató el sacerdote, que es capellán del hospital
“A las 7.30 di la misa y a las 8, cuando ya estaba dando la bendición, entró una de las chicas del hospital y me avisó que de un cuartito donde tenemos un ropero para darle a la gente que necesita había visto a un muchacho”, agregó
Cuando Costilla ingresó a esa habitación, se dio con que su bolso estaba abierto. Le faltaban toda la documentación personal y las llaves del auto. “Salí y fui a ver dónde lo había dejado estacionado y ya no estaba”, lamentó.
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