Operativo Dengue

Los tres responsables de la “pobreza y la desolación” de Argentina, entre otros

Un combo destructivo, conformado por un presidente incapaz como Alberto Fernández, una vicepresidenta condenada por corrupción, cómo Cristina Kirchner y un panqueque llamado Sergio Massa

cristina kirchner alberto fernández, sergio massa
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En la semana que pasó para jamás volver, quedó claro que al gobierno de científicos los números no le cierran. Este jueves se conoció la cantidad de personas pobres registradas durante el segundo semestre de 2022. De acuerdo al dato difundido por el INDEC 39,2% de la población vive en la pobreza, lo que representa unos 11.5 millones de argentinos en grandes conglomerados urbanos.

Una cifra que para el total del país supera los 18 millones de personas. El 39,2% tiene dueño: Sergio Massa. El segundo semestre de 2022 coincide casi con exactitud con la gestión del líder del Frente Renovador en el Ministerio de Economía. Su antecesor, el renunciado Martín Guzmán, le había dejado en el Palacio de Hacienda tres semestres consecutivos de pobreza con tendencia a la baja.

SE PA RA

El día que el economista platense avisó por Twitter que abandonaba el barco hastiado por los embates de Cristina Kirchner, concluía el primer semestre de 2022 en el que la pobreza se ubicaría en 36,2%, casi tres puntos debajo de la dada a conocer este jueves. El índice informado el pasado jueves marca un retorno a cifras de pobreza con tendencia al alza.

La inflación acumulada entre enero y febrero es de 13,1%. Las consultoras privadas prevén para marzo una cifra cercana al 7%. Significa que el índice de pobreza del primer semestre 2023, que se conocerá en plena campaña presidencial donde todavía un sector ultracristinista espera que el incompetente de Sergio Massa sea el candidato del Frente de Todos, superaría el 39,2% revelado este jueves.

CEMA

El primer índice de pobreza durante el gobierno de Alberto Fernández se ubicó en el 40,9%, una cifra justificada en la pandemia y el parate económico producto de la cuarentena. El semestre siguiente, el segundo de 2020, registró el mayor índice de pobreza a la fecha durante la gestión Fernández-Kirchner: 42%. De nuevo, la pandemia y la cuarentena sirvieron de argumento para dar explicaciones a la población.

En ese período, de julio a diciembre, la inflación acumulada marcó 18,4%, la mitad de la registrada en el mismo período de 2022. Hubo que esperar hasta el primer semestre de 2021 para conseguir una tendencia a la baja: 40,6%. El entonces ministro de Economía Martín Guzmán recibiría mejores noticias en el segundo semestre ya que la medición del INDEC también había arrojado un número menor al anterior: 37,3% de pobreza.

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Pese a que los números duros parecían sonreírle al oficialismo, Cristina Kirchner y sus voceros de La Cámpora ya comenzaban a fustigar a Martín Guzmán. Fue un primer semestre del año pasado para el economista pupilo del Premio Nobel Joseph Stiglitz cruzado por las operaciones políticas y los funcionarios bajo su órbita que no respondían sus órdenes, sino las del Instituto Patria.

Lo cierto es que Cuando Martín Guzmán pegó el portazo un sábado por la red social Twitter, en medio de un discurso donde la vicepresidenta se estaba encargando de recordarle que no era querido, el primer ministro de Economía del presidente Alberto Fernández dejaba un índice de pobreza de 36,5%, el menor registrado hasta el momento durante el gobierno nacional del Frente de Todos.

Massa desembarcó en Economía como el último recurso de una gestión que veía el abismo con disparadas de dólar blue, desconfianza del mercado y un FMI demandando cumplimiento de metas. El ex presidente de la Cámara de Diputados recibió esta semana el primer informe de pobreza de su mandato, el del segundo semestre de 2022, casi tres puntos más que el que le había dejado Guzmán. En el mismo periodo la inflación acumuló un 36,9%.

A las excusas de la pandemia, el Gobierno ya le había sumado la de la guerra entre Rusia y Ucrania y hace algunos meses estrenó la de la sequía. Difícil tarea tendrá el tigrense si se embarca en una campaña presidencial con sus propios números de pobreza al alza a cuestas. Hay, sin embargo, un dato más preocupante aún para el oficialismo. Pasa por el fuerte deterioro del poder adquisitivo de la población, de la mano de la galopante inflación.

Se sabe que la inflación siempre castiga con mayor profundidad a los segmentos más pobres. Lo novedoso de este ciclo es que, como pocas veces antes, una cada vez más importante porción de los trabajadores registrados se encuentra por debajo de la línea de pobreza. Es decir que viven en hogares que no alcanzan a cubrir la canasta básica, estimada actualmente en 177.063 pesos.

La gestión de Alberto Fernández ha creado alrededor de un millón de nuevos pobres por año y es el fuerte e incesante crecimiento de la inflación la principal causa. Un fenómeno que el Gobierno no puede atribuir a factores externos, tales como la pandemia de coronavirus o la guerra en Ucrania. Por cuanto ninguno de nuestros países vecinos tiene semejantes niveles inflacionarios.

La Argentina, con el 103% interanual, solo se ubica, en el concierto de naciones, por debajo del Líbano (139%) y de Zimbabwe (138%). Del mismo modo, es el país de Sudamérica con mayor porcentaje de pobres (39,2%), con la única excepción de Venezuela (94%). Lejos, muy lejos, quedaron las promesas de aquel candidato presidencial. El mismo que hace cuatro años aseguraba que llenaría las heladeras de los argentinos.

Y que, durante su gestión, se podría comer asado. Igualmente lejanas parecen las promesas de otro postulante presidencial que, ocho años atrás, proponía eliminar el IVA a los alimentos, pese a lo cual, desde abril, regirá una percepción en concepto de adelanto de ese impuesto, del 3% sobre todas las operaciones de venta de productos alimenticios. Los que encarecerán los costos y provocarán más aumentos de precios.

En ese marco, cabe preguntarse entonces: ¿Recordarán sus promesas el actual Presidente y su ministro Sergio Massa? Piense cada cual lo que le parezca. Lo cierto es que el caso es que la pobreza en el granero del mundo es hoy del doble de cuando rescatamos la democracia: 1983, 18,4 por ciento; 2022, 39,2. ¿Diferencia en contra?: 20,8, léase 21 puntos de aumento, que no es crecimiento.

No nos confundamos: lo que más aumenta en el país es la pobreza, que no es una vecina sino un pariente directo de la corrupción, la ineptitud, la soberbia y todas las salsas que también piense cada uno. En la esquina del ministerio de Economía, frente al viejo fuerte de la Buenos Aires española, murió en la calle una beba de 3 meses. Murió en eso que para no hablar en vivo y en directo se llama situación de calle.

Situación de calle que cada vez es peor y que reúne las calamidades que pusimos arriba y algunas otras más: sanata, ausencia del Estado presente, la niñez ignorada. La muerte de la nena golpeó las puertas de la Rosada. Es la pobreza más terrible y más cruel en la semana que se esfumó para jamás retornar. 

El país está manejado o mejor dicho,  “desmanejado” por un trío que no para de chocar. Un presidente incapaz como Alberto Fernández, una vicepresidenta condenada por corrupción cómo Cristina Kirchner y un panqueque llamado Sergio Massa.

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