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Los tucumanos pierden $ 10.000 por cada señal vial que roban o destruyen en las rutas

Un vecino de la ruta 157 cuenta que las señales a veces duran 24 horas. En las direcciones provincial y nacional de Vialidad se sienten impotentes.

OBSOLETO. Viejo, despintado y tapado por la maleza, este cartel de García Fernández no señala nada. la gaceta / fotos de franco vera

HERNÁN MIRANDA

LA GACETA

El carpintero Luis Eduardo Diarte, de 60 años, apaga su sierra de banco y camina hasta la puerta de su taller, o del garaje de su casa, para atender a un turista perdido. Luis, que vive y trabaja a la vera de la ruta nacional 157, en la localidad de Manuel García Fernández, acostumbra indicar el camino a la capital, o a Salta, o a Tafí del Valle. “En julio, en época de vacaciones, acá deben parar 10 autos por día para preguntarte cómo pueden hacer para ir a… La gente se queja por la falta de señalización, que es tremenda. Para mí es una conversación de todos los días”, cuenta.

Tiro al blanco

Al atardecer, después de trabajar, el carpintero apaga su máquina, coloca una silla a unos metros de la banquina y se sienta a descansar. Cuando oscurece, Luis se baja la visera de la gorra y observa a los ladrones de carteles: a veces las cuadrillas de obreros colocan una señal por la mañana y los delincuentes la roban por la noche. “Es vergonzoso. El cartel verde de allá -señala Luis- está listo para que se lo lleven. Esta madrugada hacharon los palos; a la noche van a venir, engancharlo y tirarlo. Siempre se los roban, nunca duran. Es un problema cultural, no de la gente de Vialidad. Ellos ya deben estar cansados de ponerlos”.

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Además del cartel a medio hachar, hay otro que les sirvió a los vándalos para practicar tiro al blanco. Aunque, si la idea era pegarle al centro, deberían afinar la puntería.

TIRO AL BLANCO. Los delincuentes practican puntería con las señales.

Ricardo Abad, administrador de la Dirección Provincial de Vialidad, advierte de que los contribuyentes pierden alrededor de $ 10.000 por cada cartel vandalizado o robado. “Es una barbaridad la señalización que roban y que dañan. Se gasta mucha plata y la verdad es que no se refleja en el bienestar del usuario, porque tendríamos que colocar nuevas señales constantemente. Y estamos hablando de mucha plata: cada señal vertical, de acuerdo al tamaño, cuesta entre $ 6.000 y $ 7.500. Y a ese costo se le suma un 30 % por colocación”, calcula Abad.

El precio estimado de las señales camineras incluye el grosor y el ploteo de las chapas, el hormigón o la madera de los postes y el sueldo de los colocadores. “La chapa es de muy buena calidad, por eso la roban -explica Abad-. Pero no sé qué hacen con ella. Otras señales tienen balazos. Cada letrero cuesta mucha plata y muchos están dañados”.

HACHADO. Un cartel a medio hachar, listo para ser derribado y robado.

La aventura de cruzar

El nombre del pueblo donde vive Luis homenajea al fundador del ingenio Bella Vista, un gran filántropo que en 1920 donó $ 1 millón de la época para la construcción de un colegio. Un siglo después, la escuela de García Fernández no tiene ese tipo de suerte: los chicos ni siquiera están protegidos por una señal que indique por dónde ellos cruzan la ruta, como hace notar el policía que controla la entrada a la localidad, donde tampoco hay carteles de alto.

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A dos kilómetros de García Fernández, el cruce, o encrucijada, de las rutas provincial 321 y nacional 38 desconcierta a los turistas. Por la ausencia de señales, un conductor desprevenido que quisiera llegar a Famaillá terminaría, con facilidad, probando las empanadas que venden en El Bracho.

Primeros en el noroeste

Tucumán ostenta el delictivo récord de ser la provincia con mayor cantidad de señales robadas de la región. Según Jorge Aguilar, funcionario del área de prensa de la Dirección Nacional de Vialidad, en 2018 el Estado nacional colocó 294 nuevas señales en la provincia, pero los ladrones se llevaron el 60 %. En la ruta nacional 157, la de García Fernández, desaparecen 15 señales por semana; en la nueva traza de la 38, en un solo día se robaron todas las advertencias de curva que había entre Famaillá y Monteros.

Ataque al turismo

El 54 % de las personas que visitaron la provincia durante el invierno del año pasado viajó en auto. Estos conductores se encuentran entre los principales afectados por los problemas de señalización caminera: quien no conoce los caminos de nuestra provincia se extravía rápidamente.

Sin embargo, las señales de ruta no son el único blanco de los destructores de carteles. Ricardo Escalante, encargado de prensa del Ente Autárquico Tucumán Turismo, alertó sobre los ataques a la cartelería de los puntos turísticos de la provincia: “el cerro San Javier y la ruta 307 son los destinos con más problemas, pero sucede en toda la provincia”. Además, Escalante ilustró la magnitud del daño: si este año se colocaran 100 postes de información nuevos, el año que viene sólo quedarían 60 en pie; entre estos, apenas 20 esquivarían alguna acción dañina de los vándalos.

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Mientras tanto, en García Fernández, recostado en su silla, con los dedos entrelazados sobre la barriga, Luis ensaya sociología. “Hay una cultura -sentencia- de que los carteles no son de nadie y de que aparentemente no sirven para nada”.