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Semana clave para el Kirchnerismo

Un comienzo de primavera cargado de problemas para el Gobierno de Alberto Fernández

El fin del invierno por estas latitudes no parece ser que llegue a la Casa Rosada en lo que promete ser una semana cargada de problemas. Y es que el presidente Alberto Fernández tendrá que lidiar con una serie de inconvenientes que la coalición gobernante se creó a sí misma. Cuando los casos diarios de coronavirus no dejan de registrarse en Argentina, la cuestión sanitaria ha pasado a un segundo plano de cara a la otra catástrofe que atraviesa el país: la económica.

En ese marco, las consecuencias de una serie de mayores restricciones al dólar no han hecho más que tensar más las relaciones con el mercado que desconfía todavía más de la hoja de ruta del Gobierno en esta materia. La continua e incesante sangría de reservas que experimentó durante el transcurso de dos semanas consecutivas el Banco Central, dejó como penúltimo recurso la entronización de un cepo más riguroso y de difícil acceso.

Y es que la última bala de plata que le queda al Gobierno es la tan temida devaluación, que muchos analistas económicos califican de inevitable. Sin embargo, el ala política se resiste a aplicarlo en la previa de un año electoral clave en lo que a la cantidad de legisladores se refiere. Además, la inflación engañosa del INDEC se mantiene en esos valores sólo por efecto de lo pisados que están los precios por orden del Gobierno.

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Lo político se cruza con lo judicial cuando esta semana la Corte Suprema de Justicia de la Nación deba decidir acerca de los traslados de los jueces que investigan a Cristina Kirchner en causas de corrupción. En el caso de que el máximo tribunal falle en contra de los magistrados removidos, la presión social crecerá y la sociedad volverá a tomar las calles y no habrá pandemia que valga a la hora de que decidan quedarse en sus hogares.

En ese sentido, la Justicia comenzará a ser interpelada también si convalida el movimiento del Gobierno en lo que hace a los jueces que lo investigan. Y es que la agenda judicial es la que intenta imponer Cristina Kirchner desde el Senado y el tratamiento de la reforma que buscará modificar el fuero federal es la madre de todas las batalles a la que no piensa renunciar el oficialismo. De todos modos, no la tendrá fácil en la Cámara baja.

Es por ello que el Poder Ejecutivo se mueve a destajo para lograr convencer a los diputados de la oposición por fuera de Juntos por el Cambio de aportar los votos necesarios a cambio de favores económicos en sus respectivos distritos. Éstos, estarían plasmados en el proyecto de ley del Presupuesto 2021, otro caballito de batalla que el Gobierno necesita aprobar sí o sí antes de comenzar a negociar con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Y es que el ajuste se encuentra a la vuelta de la esquina a la hora de afrontar las condiciones que el organismo internacional de crédito in tentará imponer para renegociar la deuda argentina. En ese marco, se espera que esta semana comience a delinearse el nuevo cálculo para las jubilaciones que remplace a la que está suspendida. Demasiados frentes abiertos se generó el Gobierno y los deberá enfrentar al mismo tiempo de cara a una sociedad que le quitó el crédito.