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Un pequeño gesto que engrandece: la historia del jugador “santito” que consoló a los rivales

Matías, de las infantiles de San Martín de Tucumán, sobresalió ayer tras la final de un torneo nacional. Saludó y animó a los jugadores de River Plate antes de salir a festejar el título con sus compañeros

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Matías Argañaraz, de las infantiles de San Martín, junto con su padre. LA GACETA / ANALÍA JARAMILLO
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Imágenes como las que compartió la cuenta oficial de San Martín en las redes sociales no abundan, por eso llama la atención. En las canchas del fútbol argentino no siempre se da lo lógico. Y como estamos acostumbrados a todo lo contrario, festejamos estos actos y nos llena de orgullo saber que el futuro puede ser mejor, que no todo está perdido.

-“Vení, vení que te doy un abrazo. Está muy bien lo que hiciste ‘Mati’”, dice una clienta de la farmacia familiar que tienen los Argañaraz en el corazón de Lules, a escasos metros de la plaza principal.

Matías accede al pedido de la señora, la saluda y sigue su camino junto a su mejor amiga, la pelota, que va bien custodiada bajo su brazo mientras camina en dirección a la plaza “9 de Julio”. Algunos vecinos miran asombrados, otros saludan al pequeño que en las últimas horas se hizo viral en las redes sociales por un noble gesto en una cancha de fútbol.

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Matías Argañaraz, clase 2013 (también juega para la 2011) es delantero o enganche; según lo que necesite el equipo. El lunes su categoría se coronó campeón de la decimotercera edición del torneo “El Santito” en las instalaciones del complejo Natalio Mirkin y más allá de la emoción por la consagración, luego de una definición de penales para el infarto, “Mati” junto a su compañero Fernando Rodríguez se tomaron el tiempo de ir a saludar a cada uno de sus rivales, que algunos se encontraban tirados en el suelo llorando desconsoladamente.

“Yo a los chicos de River les decía que no se pongan tristes y que lo sigan intentando. Ellos me dijeron que lo iban a hacer, después de eso si me sumé a los festejos con mis compañeros”, comenta el niño, con total naturalidad y ante la presencia de Matías Argañaraz (padre), Cecilia Escobar (madre) y Héctor Alfredo Escobar (abuelo).

Matías Argañaraz, de las infantiles de San Martín, y sus padres. LA GACETA / FOTOS: ANALÍA JARAMILLOMatías Argañaraz, de las infantiles de San Martín, y sus padres. LA GACETA / FOTOS: ANALÍA JARAMILLO

“Mati” admitió que si bien tiene redes sociales, no las utiliza por eso no estaba enterado de la viralización del video. “Ni sabía que estaban filmando, yo fui a consolar a algunos de los chicos, eso que estaba muy feliz por haber ganado el torneo con mi papá y mis amigos. Eso lo aprendí en mi casa y en el club”, reconoció el niño de nueve años que, del plantel profesional de San Martín, admira a Valentín Larralde (“me gusta como encara y juega para adelante”) y Hernán Pellerano (“me gusta mucho porque defiende bien”), en tanto que del fútbol Europeo mira mucho a Lionel Messi (“encara y hace muchos goles”) y Julián Álvarez, a quién le imita el festejo del hombre araña cada vez que hace un gol.

La pelota número cinco estuvo siempre relacionada a la familia Argañaraz. Matías padre hizo inferiores en varios clubes de Buenos Aires, incluido River; en tanto que en nuestra provincia jugó en San Martín, Atlético, La Florida, Sportivo Guzmán, Deportivo Aguilares, Almirante Brown, entre otros, de allí viene la pasión por el fútbol, deporte que el niño practica desde los cuatro años.

Un pequeño gesto que engrandece: la historia del jugador santito que consoló a los rivales

“Matías es así, hay muchos gestos que lo aprende aquí en casa. Yo siempre le digo que sea amigo de todos, que no tiene que pelear y en el club nosotros siempre hacemos mucho hincapié en el buen comportamiento”, dice papá, que también es su técnico en San Martín.

La familia se enteró del video recién en el auto, volviendo a casa. “No me sorprende el gesto porque lo conocemos como es él, pero recién cuando subimos al auto nos enteramos que habían filmado eso. Calculo que filmaban porque era la final, es lindo que haya quedado grabado, porque puede quedar como ejemplo para todos, sobre todo para los grandes”, remarcó mamá Cecilia, que tuvo que abandonar por unos momentos las tareas que lleva a cabo en la farmacia familiar, para hablar de “Matí”, que es el segundo hijo del matrimonio, detrás de Bárbara Argañaraz de 26 años.

Luego del torneo que se disputó durante todo el fin de semana largo, la familia Argañaraz estuvo en boca de todos en la ciudad y en las redes sociales a nivel nacional. El gesto de Matías se replicó una y otra vez en todas las plataformas virtuales para sorpresa de la familia.

“No sé porque no hay más gestos así. Yo le dije a él que lo que hizo es muy bueno. La gente por ahí no está acostumbrada a eso, por eso nos dicen tantas cosas. Imagino que los chicos están muy presionados por los papás y no están en esos detalles. Nosotros fuimos criados de esta forma y para nosotros es normal, ojalá que sirva de ejemplo”, remarcó Cecilia, mientras se dirigía nuevamente del otro lado del mostrador de la farmacia y veía como su esposo y su hijo, pelota bajo el brazo se dirigían otra vez a la plaza de Lules.

Un pequeño gesto que engrandece: la historia del jugador santito que consoló a los rivales

La plaza del barrio siempre será la principal testigo de las gambetas y los goles de cientos de niños que, así como “Matí”, sueñan con jugar en Primera, pero por sobre todas las cosas divertirse y crecer. Papás, mamás, hinchas, “profes”, periodistas, deberíamos aprender de ellos, de su inocencia, empatía y solidaridad. No todo está perdido. Ojalá estos gestos abunden en las canchas del fútbol argentino, mientras tanto, disfrutemos de los “Matías” que se divierten en los potreros y aunque no nos guste admitirlo, tienen mucho para enseñarnos.

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