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Vacuna de Moderna: qué opinan los especialistas argentinos sobre su uso en menores

Los expertos celebraron el aval al uso pediátrico del producto; indicaron que en niños con enfermedades, los cuadros suelen ser leves

moderna
La vacuna de Moderna se empezará a usar en chicos de 12 a 17 años en la Argentina

Las buenas noticias para los chicos argentinos que tienen entre 12 y 17 años, primero llegaron desde Estados Unidos, por el cargamento de 3.5 millones de dosis de la vacuna de Moderna que fue donado al gobierno de Alberto Fernández, y luego desde Europa, cuando ayer la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) autorizó el uso pediátrico del producto. Gracias a esa aprobación en los próximos días la Argentina comenzará a inocular a adolescentes, aunque en esta primera etapa le dará prioridad a aquellos que tienen alguna comorbilidad. Una decisión con la que coinciden los especialistas consultados.

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Jorge Geffner, miembro del Departamento de Microbiología, Parasitología e Inmunología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires e investigador principal del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet), indicó que, en el caso del nuevo coronavirus, los niños quedaron últimos en la fila para recibir la vacuna porque, excepto aquellos con comorbilidades, son los que menos posibilidades tienen de atravesar un cuadro grave.

Sin embargo, el especialista afirmó que, luego de vacunar a todos los chicos de entre 12 y 17 años con enfermedades preexistentes, la campaña de inmunización debería continuar con los menores de 12 que estén en las mismas condiciones, y no con aquellos sin enfermedades de base que sean mayores a esa edad límite. Aunque, por supuesto, todavía la vacuna de Moderna no está aprobada para esa franja etaria.

CEF Medical
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La carga de las vacunas de Moderna con destino a la Argentina en el aeropuerto de Memphis, en EE. UU.

Ensayos

“Cuando se hacen las pruebas siempre se excluyen ciertos grupos, como personas que tienen enfermedades de base, embarazadas y a los chicos. Siempre se prefiere primero probar en adultos. Además, a diferencia de otras infecciones, con el Covid-19 los chicos tienen entre 50 y 100 veces menos posibilidades de padecer un cuadro agudo. Ahora bien, yo creo que el próximo paso sería inocular a los menores de 12 años con comorbilidades, y no a un chico de 15 años totalmente sano”, argumentó Geffner.

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El experto describió que, para aprobar las vacunas en los distintos grupos poblacionales, primero se estudia la seguridad, es decir que no genere efectos adversos graves en gran escala, y segundo que sea muy inmunogénica. Es decir, que genere respuesta inmunológica. “Luego se suele comparar el nivel de contagios que hubo dentro de un grupo de personas vacunadas y otras que no lo estaban para determinar la eficacia. En el caso de la vacuna de Pfizer y Moderna se está estudiando de cerca el tema de las miocarditis en adolescentes, que es la inflamación de las membranas que cubren al corazón. Por supuesto que hubo muy pocos casos, pero no deja de ser una cuestión que vale la pena seguir de cerca”.

Ángela Gentile, jefa del departamento de Epidemiología del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez y asesora presidencial, resaltó que las novedades que llegaron ayer desde Europa son una “gran noticia”. Y contó que en el hospital donde trabaja pudo observar cómo los pacientes con comorbilidades no la pasaban nada bien al atravesar el cuadro, incluso siete murieron a causa de la enfermedad.

“Ahora la gran pregunta es cómo seguir. Tenemos cerca de 900.000 chicos con comorbilidades y en total los menores de 17 años son cerca de 4.000.000. Pero todavía tenemos adultos mayores que no fueron inoculados con las dos dosis”, advirtió Gentile.

Cargamento de vacunas contra el coronavirus de Moderna listo para ser despachado en un centro de distribución de Olive Branch, Mississippi, el 20 de diciembre del 2020. (AP Photo/Paul Sancya, Pool)
Cargamento de vacunas contra el coronavirus de Moderna listo para ser despachado en un centro de distribución de Olive Branch, Mississippi, el 20 de diciembre del 2020. (AP Photo/Paul Sancya, Pool)

Plataforma

El desarrollo de Moderna funciona con ARN mensajero (ARNm), una molécula que lleva instrucciones para producir la proteína Spike presente en el SARS-CoV-2 causante del Covid-19, para preparar al cuerpo para defenderse en caso de estar en contacto con el virus. La vacuna de la alianza Pfizer/BioNTech, que usa la misma tecnología ARNm, ya había sido autorizada a partir de los 12 años en Estados Unidos, en Canadá y en los 27 países de la Unión Europea.

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Daniela Hozbor, directora de grupo en el Laboratorio VacSal de la Universidad Nacional de La Plata e investigadora principal del Conicet, indicó que la aprobación de la EMA es importante porque es un ente regulador que abarca a 27 países de Europa y todo lo que sucede entre entes reguladores que se rigen con las mismas normativas impulsan aprobaciones en otros países. Respecto de las vacunas que no fueron aprobadas por ese ente, como la Sputnik V y la Sinopharm, pero que sí se aplican en la Argentina, señaló que, en su opinión, es una cuestión vinculada más a la geopolítica que a motivos científicos.

Voceros del Ministerio de Salud de la Nación indicaron que como las vacunas de Moderna fueron una donación no hace falta que atraviesen un proceso de aprobación local, sino que se toma el aval del uso de la autoridad regulatoria de países con alta vigilancia epidemiológica. Y agregaron que el martes próximo en una reunión del Consejo Federal de Salud terminarán de definir cuándo empezarán a aplicar la vacuna a los adolescentes.

En cuanto a la dosis que recibirán los chicos, Hozbor agregó que es la misma que para la población adulta, dos dosis separadas entre sí por cuatro semanas. “El estudio [de la Comisión de Pediatría de la EMA] se hizo en 3732 [casos] y dio muy buenos resultados en la población que recibió la vacuna, es muy eficaz y segura. Ahora hay que trabajar en la población que tiene comorbilidades y luego seguramente se pase a la población sana para que a partir de ellos no se genere una fuente de contagio”, opinó la especialista.

FuenteLa Nación
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