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A 25 años del atentado. Una exposición sobre el ataque a la AMIA se verá en Nueva York, París y Buenos Aires

Son retratos de personas cuyas vidas se cruzaron en aquel momento y una selección de imágenes de la explosión de 1994. Desde el 27 de junio en Estados Unidos, en agosto en el CCK y viaja a Francia en noviembre.

18 de julio de 1994, atentado a la AMIA. / Julio Menajovsky

Hace 25 años Julio Menajovsky era fotógrafo freelance. Fue de los primeros en llegar hasta los escombros de la AMIA, que acababa de sucumbir ante un atentado terrorista aún impune. Ese día, su cometido profesional era otro; pero caminó hasta la sede de la mutual judía impulsado por el estruendo brutal de la explosión que de inmediato sacudiría los cimientos de todo un país.

Dora Band y Adrián Furman. / Julio Menajovsky
Dora Band y Adrián Furman. / Julio Menajovsky

Cámara en mano, comenzó a tomar fotos en estado de shock, según le contó a Clarín durante la rueda de prensa en la que se presentó la muestra Veinticinco – Twenty five, que son los años que las víctimas del acto criminal llevan esperando justicia. Tomó decenas de imágenes, y cuando las reveló, se dio cuenta que había registrado el atentado a la Asociación Mutual Israelita Argentina. Como lo había guiado su instinto de reportero no tenía destino para ese material testimonial.

Rosa Barreiros y Paula Cernadas. / Julio Menajovsky

La exposición consta de 19 historias, atravesadas por la palabra “encuentro”, representadas en 38 imágenes que dimensionan el horror vivido, pero también los encuentros inesperados entre personas que la tragedia unió entonces y ahora. Rescatistas y rescatados, médicos y heridos, voluntarios y víctimas, entre otros.

Humberto Chiesa y Daniel D'Osvaldo. / Julio Menajovsky
Humberto Chiesa y Daniel D’Osvaldo. / Julio Menajovsky

La muestra comenzará en Nueva York este 27 de junio. Estará en el Consulado argentino, que dispone de un amplio espacio para exposiciones y desarrolla un dinámico programa de acciones culturales, hasta el 29 de julio, según confirmó el cónsul general adjunto y agregado cultural, Eduardo Almirantearena, a Clarín. En agosto, llegará al CCK en Buenos Aires, donde ayer tuvo lugar la presentación junto al titular del Sistema de Medios y Contenidos Públicos, Hernán Lombardi, y el director de Asuntos Culturales de la Cancillería, Sergio Baur, así como el presidente de la AMIA, Ariel Eichbaum. En noviembre, irá a la embajada argentina en París.

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Ana María Czyzawski y Gustavo y Ángel Antúnez. / Julio Menajovsky
Ana María Czyzawski y Gustavo y Ángel Antúnez. / Julio Menajovsky

Fue Eduardo Longoni, reconocido editor fotográfico, por entonces jefe de Fotografía de Clarín, quien al tanto de la presencia de Menajovsky en el lugar del atentado le pidió ver su material. Una de aquellas fotos fue a la tapa del diario del día después del atentado: “Las fotografías de ese día vinieron a mí. Yo estaba a unas cuadras haciendo otra nota y llegué entre los primeros. No podía entender lo que estaba pasando, frente a lo que veía. Superaba todo lo que en ese momento era capaz de racionalizar. El profesionalismo actuó por mí. Llegué a mi casa y no recordaba haber tomado ninguna foto. Una de esas imágenes terminó en la portada del diario Clarín”, dice el fotógrafo.

Una de las imágenes de Menajovsky del atentado a la mutual judía.
Una de las imágenes de Menajovsky del atentado a la mutual judía.

Recién entonces pudo salir del marasmo en que había quedado tras ser testigo de primera mano de la tragedia. “Cuando vi el diario supe que había estado allí por algo. Después las fotografías quedaron guardadas. Cada vez que alguien me las pedía se las daba porque sentía que no eran mías, sino que tenían un sentido para muchas personas. Y además no tenían nada de particular. Hubo miles de fotografías mejores que las mías sobre el atentado. Las fotografías de aquel 18 de julio de 1994 me fueron quedando como una deuda pendiente, porque no tenía ninguna estrategia para mostrarlas. Hasta que me llamó Elio Kapszuk, director de Arte y Producción de AMIA, para proponerme vincular el pasado y el presente en una serie de retratos que den cuenta de estos 25 años de impunidad. De modo que volví al atentado para cerrar una etapa como fotógrafo y abrir otra etapa”.

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No sólo hay encuentros de rescatistas y rescatados de los escombros. Los hay también de personas con pérdidas similares. “Una madre perdió un hijo de cinco años a metros de donde explotó la bomba. Una nena de esa edad vivía con su mamá enfrente del edificio de la AMIA. Ambas se salvaron. Hicimos un encuentro con la primera madre y esa chica que hoy tiene la edad de su hijo muerto”, cuenta Menajovsky. Allí se muestra la dimensión del tiempo transcurrido.

El fotógrafo captó el dolor de aquella tragedia. / Julio Menajovsky
El fotógrafo captó el dolor de aquella tragedia. / Julio Menajovsky

Kapszuk define el espíritu de la exposición como un diálogo entre las fotografías tomadas aquel 18 de julio de 1994, a apenas minutos de que la bomba explotó, con retratos de historias que son encuentros. Hay fotos que vinculan a salvadores y salvados, entre quienes hay médicos que salvaron a víctimas, pero hay otras en las que se refleja el paso del tiempo porque esos son los 25 años en que las víctimas esperan justicia. Y después hay muchas imágenes que marcan ausencias y presencias. Lo que explora esta muestra es la dimensión de estos 25 años. ¿Cuánto significan 25 años? Es la repetición permanente del 18 de julio cuando no hay justicia”.

No sólo hay encuentros de rescatistas y rescatados de los escombros. Los hay también de personas con pérdidas similares. “Una madre perdió un hijo de cinco años a metros de donde explotó la bomba. Una nena de esa edad vivía con su mamá enfrente del edificio de la AMIA. Ambas se salvaron. Hicimos un encuentro con la primera madre y esa chica que hoy tiene la edad de su hijo muerto”, cuenta Menajovsky. Allí se muestra la dimensión del tiempo transcurrido.

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El fotógrafo captó el dolor de aquella tragedia. / Julio Menajovsky
El fotógrafo captó el dolor de aquella tragedia. / Julio Menajovsky

Kapszuk define el espíritu de la exposición como un diálogo entre las fotografías tomadas aquel 18 de julio de 1994, a apenas minutos de que la bomba explotó, con retratos de historias que son encuentros. Hay fotos que vinculan a salvadores y salvados, entre quienes hay médicos que salvaron a víctimas, pero hay otras en las que se refleja el paso del tiempo porque esos son los 25 años en que las víctimas esperan justicia. Y después hay muchas imágenes que marcan ausencias y presencias. Lo que explora esta muestra es la dimensión de estos 25 años. ¿Cuánto significan 25 años? Es la repetición permanente del 18 de julio cuando no hay justicia”.

Durante la presentación, Menajovsky expresó agradecido a todas las personas que aceptaron ese duro ejercicio de recordación de un acontecimiento tan dramático en sus vidas y dice: “Los escombros se irán de nuestra memoria cuando haya justicia”. El embajador Baur subrayó que abrir las embajadas y consulados a esta exposición es democratizarlos porque son espacios de todos. Esta muestra es un homenaje a la vida y un diálogo entre dos tiempos”. El secretario Lombardi destaco que “el arte se vuelve denuncia cuando el tiempo transcurre y continúa el dolor de la impunidad”. Y Eichbaum recordó el cometido principal de la AMIA, su ayuda a los más necesitados.

Según Menajovsky en la exposición faltan dos fotos: una que refleje a toda la sociedad argentina, porque las víctimas y los sobrevivientes son argentinos, y otra en la que estén retratados los culpables, sentados frente a la Justicia.

VA/PC