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Germán Alfaro es el responsable de la institucionalización de la violencia

El accionar salvaje de uno de los inspectores de tránsito es apenas una muestra de la naturalización de la violencia institucional que encarna el funcionario de esa área, Enrique Romero, quien es mano derecha del intendente.

alfaro agente romero
Germán Alfaro - Agente Municipal - Enrique Romero
Descacharreo

En la jornada de ayer quedó claro que la culpa no la tiene el chancho, sino quien le da de comer. La Municipalidad de Germán Alfaro naturalizó la violencia de la mano de Enrique Romero, el cual se erigió en un verdadero personaje nefasto en San Miguel de Tucumán. Lo que a su vez produjo que se institucionalizara la violencia de la mano de la gestión alfarista y con Romero como su lamentable estandarte.

Para colmo, es tan soberbio y arrogante que, durante sus declaraciones de ayer intentó justificar la brutal agresión de parte de uno de sus subordinados aludiendo que el inspector pensó que el taxista lo iba a agredir cuando una apariencia no alcanza de ninguna manera para dar lugar a semejante ataque de parte de quien se desempeña como funcionario municipal en su calidad de inspector de tránsito.

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Pero lo cierto es que al igual que la gran novela literaria de la escritora inglesa Mary Shelley, la culpa de la existencia del monstruo de Frankenstein es culpa de su creador. Trazando un paralelismo con esta obra de ciencia ficción, la realidad la supera cuando comparamos la novela con la creación monstruosa que de Romero hizo Germán Alfaro. Y es que el intendente es el único y verdadero culpable.

Culpable de que el subsecretario de Tránsito se haya convertido en un verdadero déspota y que comande desde su área de influencia a inspectores que emulan a los agentes de la Gestapo. Y es que, si para muestra basta un botón, cabe recordar el año pasado cuando personas de civil y sin uniformes de ninguna institución ni identificación personal alguna fueron los que cortaron una cadena y se llevan una bicicleta de un repartidor de Pedidos Ya.

Procedimientos que no son propios de las instituciones de la democracia. Además, la corrupción también es violencia y, en ese sentido, el funcionario de Alfaro no parece recordar cuando en un programa televisivo del año pasado relató los delitos que cometió.

Como, por ejemplo, cuando admitió liberarle los autos sin costo a quien él quiera. Y si de coimas hablamos, hay que mencionar los años de innumerables casos que hasta se registraron en grabaciones caseras en las que fueron filmadas una serie de coimas de parte de los agentes de Tránsito, que en definitiva son empleados del municipio que gobierna el intendente Germán Alfaro.

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Se trata de una suerte de efectivos parapoliciales que trascienden por su inclinación por los atropellos y el procedimiento siempre patoteril de estos personajes. Sin mencionar la inusitada violencia con la que cometen todo tipo de irregularidades desde hace tiempo. En ese marco, se inscribió durante el pasado mes de febrero del año pasado una denuncia de violencia por la que fueron condenados dos agentes de tránsito.

Quienes estaban acusados de haber incurrido en la consecución de delitos penales. Lo mismo que otros dos agentes de tránsito que a los pocos días también fueron denunciados por haber golpeado a un adolescente en pleno microcentro. Esto significa que Germán Alfaro es el que genera violencia por dejar hacer a su subalterno, mientras que con su silencio avala los delitos cometidos por su funcionario.

Pero la realidad indica que el intendente atropella y violenta la propiedad privada sólo por el hecho de que contaría con la complicidad de la Justicia. Y es que, por medio de su inacción, termina avalando el ilegal manejo que permite Germán Alfaro a sus funcionarios. Y es que cabe preguntarse entonces: ¿Qué sucede que ningún fiscal actúa de oficio ante estos graves hechos denunciados? ¿Qué espera la Justicia?

¿Acaso que ocurra una desgracia con un enfrentamiento entre la ciudadanía y estas patotas que cada vez más se parecen en su accionar más a los grupos de tareas que existían en las épocas más oscuras de nuestro país? Y no se trata de una exageración, máxime teniendo en cuenta que existe una suerte de sistematización de la violencia que se fue institucionalizada de facto por parte del alfarismo.

Lo cierto es que Germán Alfaro no puede ni debe seguir actuando de esta forma. Porque la violencia engendra más violencia y el ejemplo comienza desde arriba, de parte de los gobernantes hacia la ciudadanía. Y será Germán Alfaro el verdadero y principal culpable de que, de aquí en más, episodios como el que tuvo lugar ayer martes en las calles del corazón de barrio Norte.

Por su parte, Gustavo, el taxista agredido por el inspector municipal Emiliano Nasul, se acercó acompañado por sus abogados para realizar la denuncia policial en la comisaría 1º. También al lado de representantes del gremio de taxistas se dio a conocer una medida de fuerza para hoy miércoles a las 9 en la intersección de la calle Francia y de la avenida Soldati para protestar contra el accionar de la Dirección de Tránsito de la Municipalidad de San Miguel de Tucumán.

“Romero nos manda a perseguir a todos”, señalaron. “Es por ello que convocamos en Soldati y Francia a una movilización de todos los compañeros, de todos los gremios, mañana a las 9. No puede seguir esto así. El día de mañana puede ser cualquier compañero, por eso convocamos”, indicaron desde el gremio ante la consulta de la prensa en lo que fue la agitada jornada de ayer martes.

Luego, apuntaron contra el accionar diario del municipio. “La Municipalidad de San Miguel de Tucumán nos sacó las paradas que históricamente teníamos en el micro y macro centro, y hoy tenemos que andar buscando donde parar ya que nos cansamos de dar vueltas, y vueltas y cuando nos paramos en un lugar dónde podríamos captar o realizar algún viaje, casi siempre aparecen los municipales y nos corren realizándonos la multas”.

Incluso agregaron que, “en muchas ocasiones nos secuestran el Taxis sin mediar palabras como si se llevaran el mundo por encima con mucha prepotencia y agresividad”, acusaron. “Compañeros, este episodio no lo podemos dejar pasar, por lo tanto, el Sindicato de Peones de Taxis de Tucumán a partir del momento se declara en alerta y movilización”, finalizaron de cara a lo que es una evidente espiralización de la violencia institucionalizada del alfarismo.

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