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“Quise poner un escudo entre mi familia y este hombre; no pretendía matarlo”

Un peluquero comenzó a ser juzgado por haber arrollado con su auto a un vecino. La acusación sostiene que se trató de hecho intencionado

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“NO TUVE OPCIÓN”. El imputado Diego Roberto Álvarez reconoce el hecho y asegura que no quiso causarlo. LA GACETA / FOTO DE ANALÍA JARAMILLO
Aprestamiento Escuelas

“Yo pretendí poner mi auto como un escudo entre mi familia y este hombre. Lo conocía a Miguel, me crié con él en el barrio y nunca tuvimos problemas. Nunca quise causarle esto”, señaló el peluquero Diego Roberto Álvarez (41 años), quien está imputado por haber matado a Miguel Alejandro Jiménez (32 años) luego de un altercado entre ellos.

No hubo desacuerdo entre las partes a la hora de relatar lo que pasó la noche del 23 de julio. Ese día cerca de las 20, Jiménez llegó a la casa de Álvarez, donde además está la peluquería, en Wenceslao Posse 1.000. La víctima fue a buscar a su pareja, que es prima del imputado, y cuando la chica salió del local estalló una discusión. Álvarez y su padre salieron a intervenir y Miguel se fue amenazándolos con que volvería. Pocos minutos después Jiménez regresó con un palo, amenazando con atacarlos y con destruir el local del peluquero. En ese contexto Álvarez, que ya había subido a su auto, aceleró y embistió a Jiménez contra un portón, causándole la muerte.

Posturas

Sobre ese relato, el auxiliar Miguel Fernández, de la Fiscalía de Homicidios II a cargo de Carlos Sale, sostuvo que se trató de un acto deliberado, con dolo, y aseveró que con los testimonios y con las pericias que expondrán en el juicio probarán esa postura. Además adelantó que pedirán una pena de ocho años de prisión por homicidio simple.

SE PA RA

La querella, integrada por Humberto Castaldo y Luis Velárdez, compartió esa teoría pero aclaró que pedirán 15 años de prisión por el hecho.

Por otro lado, los defensores, Augusto Avellaneda y Benjamín Visuara, no negaron el hecho ni la responsabilidad de su defendido, pero plantearon que se trató de un desenlace accidental y que Álvarez no había querido causar una muerte.

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“No me quedó otra”

Álvarez fue el primero en declarar. El juez Matías Graña que interviene en este debate oral le llamó la atención rápidamente por haber reaccionado de manera ofuscada ante una pregunta de la Fiscalía. El imputado pidió disculpas y se excusó: “es mi vida la que está en juego; por eso me supera esta situación y estoy afectado. No es poca cosa mi vida; llevo siete meses preso por este accidente. ¡Es una injusticia!”, sostuvo.

Luego contó que ese día Jiménez llegó y se saludaron. Miguel salió con su pareja a la calle y el peluquero explicó que salió con su padre a reclamarle a Jiménez porque le había tirado un botellazo contra su local.

“Le pedí que se calmara y que se fuera. Él me gritó que no me metiera y me reclamó que por nuestra culpa estaban mal las cosas con su pareja. Al final lo corrimos y me gritó que volvería y quemaría la peluquería conmigo y mi hijo adentro”, relató.

Álvarez dijo que apagó las luces y cerró el local. También, que llamó al 911 y se subió al auto para irse y así evitar una confrontación, pero cuando se disponía a marcharse vio que Jiménez había vuelto con algo en la mano (creyó que era una tumbera) y que su prima y su padre salieron a intentar frenarlo. “No me quedó otra que apuntar hacia ese portón e interponerme entre este hombre y mi familia. No le apunté a él, además estaba oscuro; creo que no midió las consecuencias y se intentó tirar sobre el auto”, añadió.

“Se burló de mí”

La madre de Jiménez, Gladys Beatriz Basualdo, explicó que ese día su hijo llegó a su casa muy alterado y tomó un palo. “Salimos tras él para frenarlo. Apenas llegué a la esquina pasó un auto muy fuerte delante mío y chocó contra el portón de un vecino. Mi hija empezó a gritar; yo aún no me había percatado que mi hijo quedó bajo ese auto”, expresó la mujer.

“Álvarez sacó la mano por la ventanilla y jugaba con las llaves del auto, se burló de mí. Sacale el auto de encima! le empecé a gritar, y me contestó que no podía moverlo. Al final, con la ayuda de unos chicos lo movieron, empujándolo”, agregó. Y subrayó: “yo vi cómo seguía acelerando contra el portón cuando ya había chocado a mi hijo; estoy segura de que quiso matarlo porque sé muy bien que él y su padre le tenían bronca a Miguel”.

Basualdo reconoció que tras el hecho Álvarez le dijo que se hacía cargo de lo que había pasado y no se fue del lugar hasta que lo arrestaron.

Está previsto que el lunes continúen declarando los peritos de la causa.

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