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Ex Mercado del Norte: Germán Alfaro exhibió su desprecio por los trabajadores y su irresponsabilidad por la salubridad

Ninguneos y desprecios a los trabajadores, por un lado, y una actitud criminal e irresponsable por el otro en materia de salubridad es lo que caracteriza al alfarismo a la hora de entender el lamentable manejo que del ex Mercado del Norte hizo el intendente capitalino.

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Germán Alfaro - Mercado del Norte
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Durante todos estos años, si hay un rasgo que caracterizó a la gestión de Germán Alfaro al frente de la Intendencia de San Miguel de Tucumán fue la ineficiencia. Pero ahora debe agregarse la insensibilidad como otra de las características sobresalientes del alfarismo en el marco de lo que fue el anuncio del inicio de las obras del futuro “Paseo del Norte”, como se conoce ahora al ex Mercado del Norte.

En ese marco, el intendente expresó que era necesario levantar la vara y que no podrían venderse panchuques en lo que será este nuevo mercado. Para sostener su postura, manifestó que “no tenemos que mirar abajo”. Evidentemente, al mandatario municipal no le alcanzó con el inmenso ninguneo y desprecio con el que trató a quienes se desempeñaban en el antiguo edificio de calle Mendoza.

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Y es que, para Alfaro, vender panchuques no sería un trabajo digno. Es lo que se desprende de sus propias palabras, justamente, en un momento en el que la gente necesita trabajar y donde escasean los empleos. Pero para el intendente la comercialización de este producto sería indigno. De esta forma, queda al desnudo la verdadera intención de su gestión, es decir, “una ciudad para pocos”.

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Ahora critica y ningunea a los laburantes con el asunto de la venta de los panchuques y exhibe con total impunidad su desprecio por el laburante, por la clase trabajadora que jamás le importó a Germán Alfaro. Es por ello que no le tembló el pulso para trasladar hasta la plazoleta Dorrego a quienes a diario se ganaban de forma digna el pan de cada día cuando los desalojó de sus puestos en el Mercado del Norte.

En ese sentido, cobra relevancia el adelanto exclusivo que hizo Tucumán Despierta hace exactamente cuatro meses, el 24 de febrero pasado, cuando desde este medio se expuso que Germán Alfaro había admitido que cuando se recuperara y modernizara el ex Mercado del Norte, no volverían quienes trabajaban allí. Por entonces dijo que acaso podrán volver “pero en las condiciones de poder comprar un puesto o alquilar lo que establezca la concesión”.

Hace cuatro meses, se alertó desde aquí que todo esto se trataba de una verdadera trampa teniendo en cuenta el hecho de que la mayoría de quienes se desempeñaban en esa locación debieron invertir lo poco que les quedó en el local que se encuentra en la plazoleta Dorrego. “Nosotros vamos a ver qué es lo que más conviene”, dijo Alfaro entonces anticipando lo que se traía entre manos.

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“Quiero tener un mercado moderno”, dijo el intendente de San Miguel de Tucumán para anunciar el llamado a licitación pública nacional para la recuperación, revalorización, administración, mantenimiento y explotación del Mercado del Norte. Y algo de lo que ningún otro medio habló y que sólo Tucumán Despierta expuso, fue que la verdadera intención de la clausura siempre fue la de buscar quienes se hagan cargo de la remodelación.

Pero se trató de una acción a cambio de dejar de lado a sus trabajadores de siempre para privilegiar negocios que no están claros al día de hoy. Lo cierto es que los puesteros tradicionales del Mercado del Norte jamás volverán al lugar que los vio desempeñarse por décadas. Si para muestra basta un botón, Alfaro mostró su intención de hacer negocios con un establecimiento en el que se desempeñaba gente trabajadora a la que echó en su afán de “hacer caja”.

Para colmo, Alfaro es tan canalla que mintió descaradamente ante la prensa, manifestando “esto es lo que la gente va exigiendo, la modernidad, lo que nos hace crecer como sociedad. Si miramos para atrás vamos a volver a las carretas, a los bueyes”.

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El único que atrasa es él mismo debido a que las personas que a diario realizaban sus compras allí lo hacían sin el afán de tornar el lugar en un paseo de compras elitista como pretende el intendente.

Pero como si esto no fuera suficiente, Alfaro habló acerca de que antes había una total falta de higiene y de salubridad y que se vendía comida en esas condiciones. Y es que, minutos después del acto protocolar, improvisó una rueda de prensa, en la que aseguró que “un mercado como el de antes no podemos seguir. Un mercado en donde vendían canarios, comías una pizza y te pasaba un pericote”.

Al respecto, cabe preguntarse entonces: ¿Dónde estaba Alfaro cuando supuestamente existían esas graves falencias en materia de salubridad? Justamente, es el propio intendente quien, se supone, debe ser el encargado de controlar todo lo relacionado a las normas necesarias para que se pudiera preparar y vender comida cumpliendo con todos los protocolos sanitarios y de salubridad.

Sin embargo, a sabiendas, al menos en teoría, de esta situación en la que se vendía comida en el marco de condiciones que no estaban dadas, Alfaro permitió que esto sucediera. De esta forma, el mandatario municipal no hizo más que reconocer su propia inacción. Esto quiere decir que, durante toda su gestión, Alfaro permitió que se venda comida con pericotes y todo tipo de otras alimañas y jamás hizo nada al respecto.

Las consecuencias que pudo haber sufrido la población en materia de contaminación podrían haber provocado una verdadera tragedia. Sin embargo, Alfaro permitió que esta situación ocurriera a diario sin importarle el riesgo sanitario que la sociedad corrió durante todos los años que lleva al frente de la intendencia capitalina. La irresponsabilidad de Germán Alfaro le podría haber causado la muerte a miles de tucumanos.

“A confesión de parte, relevo de pruebas”, es un axioma jurídico que significa que quien confiesa algo libera a la contraparte de tener que probarlo. Y este axioma nos viene muy bien para ratificar una tendencia que marcha irreversible en la geografía tucumana: que Germán Alfaro tuvo un comportamiento criminal a la hora de controlar cómo se desempeñaba el ex Mercado del Norte al permitir que los alimentos coexistieran en malas condiciones de salubridad, como lo expresó el propio Alfaro.

Pero nada le importa al intendente, sólo sus espurios intereses políticos y recaudatorios lo impulsan a costa de la ciudadanía tucumana. Ninguneos y desprecios a los trabajadores, por un lado, y una actitud criminal e irresponsable por el otro en materia de salubridad es lo que caracteriza al alfarismo a la hora de entender el lamentable manejo que del ex Mercado del Norte hizo el intendente capitalino.

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