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Hace 204 años se esperaba la independencia en Argentina, en el presente todavía se la espera en Tucumán

Este 9 de julio se conmemora el día en que se declaró la independencia, es decir, hace exactamente 204 años. En aquél momento, la Argentina esperaba por la libertad y en Tucumán todavía se la espera. Y es que nuestra provincia de independiente no tiene nada y de libertad menos. Tan solo basta repasar algunas características de una provincia que supo ser la cuna de la independencia de toda la nación.

Se entiende que la independencia sirvió para acabar con el poder déspota de la corona española, que manejaba todo a dedo y donde su voluntad era lo única que importaba. Pero a la fecha nada cambió cuando vemos a diario que la división de poderes no existe en Tucumán, sino que se trata de un solo poder que solo en apariencia parece equilibrado como manda la mismísima Constitución Nacional Argentina.

Y es que en Tucumán, la Legislatura es apenas una escribanía del Poder Ejecutivo, pero no cualquier escribanía, sino la más cara de todos los parlamentos provinciales, solo superado por la Ciudad de Buenos Aires. Lo que quiera Manzur, la Legislatura lo convertirá en ley. Pero esto no termina aquí, porque el Poder Judicial también está en falta.

Y es que la Corte Suprema de Justicia está integrada por personas que alguna vez formaron parte del Poder Ejecutivo. Lejos de impartir justicia, terminan garantizando la impunidad de funcionarios que se enriquecerían a costa del Estado y sin que nadie se ponga colorado. Como para muestra basta un botón, allí tenemos el caso de la ministra de Gobierno y Justicia, Carolina Vargas Aignasse y su pareja, Martín Salas, también el escandaloso caso del exintendente de Tafí del Valle Legislador Jorge Yapura Astorga, que a pesar que recibió sentencia unánime de la Corte Suprema de Justicia de la Provincia, en fecha 02 de Marzo de 2020, hoy se encuentra ocupando su banca protegido por el Poder Legislativo, como si nada pasara, también la denuncia contra el Legislador Morelli que quedó en la nada, gracias a la “inacción” del Fiscal Regional Mariano Fernández, qué decir del fallo vergonzoso de la Jueza Carolina Ballesteros en la causa Noguera.

Cómo se señaló en este medio, las empresas que les pertenecen siempre resultan ganadoras de licitaciones fantasmas cuando la ley prohíbe taxativamente que pueda participar de contrataciones o licitaciones públicas. Esto se debe a que la ministra ocupa un alto cargo en el Gobierno de Manzur, un gobierno que enriquece de forma ilícita a Carolina Vargas Aignasse. Para eso, la Justicia tiene los ojos vendados.

Sin embargo, la cosa empeora cuando la venda se cae y se convierte en cómplice cuando la Corte Suprema de Justicia participa de la ilegalidad y contrata a la empresa de la ministra para limpiar poco y nada un par de pasillos y a cambio de muchísimo más dinero de lo que el trabajo requiere. Pero no tan solo permiten sino que le dan por ganada la licitación con la doctora Claudia Sbadar a la cabeza. Porque el peor de los ejemplos, lo da el Poder Ejecutivo.

Ya que el gobernador Manzur firma decreto tras decreto, dándoles beneficios permanentes a las empresas de la ministra. Independencia falta cuando una de ellas, es un medio de comunicación como LV12 que recibe pautas oficiales millonarias sin ningún tipo de control y acalla toda posibilidad de voces críticas. Libertad falta cuando no existe la posibilidad de expresarse libremente y se cae en la autocensura para no molestar al principal patrocinador.

¿Pero qué independencia se puede festejar cuando ya ni siquiera está la posibilidad de controlar a ninguno de los tres poderes estatales? Y es que ese debería ser el papel del Tribunal de Cuentas de la provincia que tendría que ser el encargado de fiscalizar al estado en todo lo que significa el dinero que sale del erario público. Sin embargo, avala todas estas contrataciones ya que tan solo aprueba todas las contrataciones millonarias.

  • No existe independencia cuando estamos sumidos en una profunda ilegalidad debido a que en Tucumán las instituciones no están funcionando. Instituciones que debieran velar por el patrimonio, tanto la Corte como el Tribunal de Cuentas son organismos de contralor de todas estas operaciones. Y sin embargo hace más de una década a personajes como Carolina Vargas Aignasse se le avalan todas estas contrataciones a pesar de que la ley dice todo lo contrario.
  • No existe independencia cuando la oposición no existe, cuando nadie objeta y todos siguen los lineamientos que plantea el gobernador. No existe independencia cuando un sector de la población que decidió votar por la oposición no es representada a ciencia cierta por quienes votaron. Cuando transan para cubrir cargos o recibir favores políticos y se muestran duros solo para las cámaras de televisión y son funcionales al poder.
  • No existe independencia cuando en Tucumán no existe ningún fiscal que tome el caso de la ministra incluso luego de que la denuncia contra ella tomó estado público hace tiempo. Se ve que la totalidad de los fiscales se quedan recluidos en sus escritorios por temor al poder político. Entonces allí ya ni siquiera hay libertad para poder actuar como corresponde con tal de poder mantenerse en sus puestos.
  • No existe independencia cuando el cuarto poder también falla en su función. Nos referimos al periodismo, cuya principal función es la de incomodar al poder. Sin embargo, ningún medio de la provincia se hace eco de la gravedad institucional en la que está sumido Tucumán y a nadie parece importarle. Entonces queda en manos de la sociedad luchar en pos de tener razones válidas para que alguna vez se pueda festejar en serio la independencia en Tucumán.

Con todas las instituciones de la provincia con una corrupción enquistada desde hace décadas, ¿se puede festejar el día de la Independencia?