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Horco Molle: la UNT pide el desalojo de Medina

El hombre reclama la prescripción adquisitiva de casi dos hectáreas situadas junto al CAPS.

LOS MEDINA. Le iniciaron un juicio a la UNT por las tierras.

El conflicto desatado en Horco Molle entre la Universidad Nacional de Tucumán (UNT) y un poblador que reclama la prescripción adquisitiva del terreno en el que vive se reavivó esta semana. Fue por el anuncio de esa institución educativa de que le solicitará al juzgado federal de primera instancia, a cargo del juez Daniel Bejas, el desalojo de esta persona.

“Vamos a pedir el desalojo de Carlos Medina”, dice el ingeniero Gustavo Vitulli, secretario de Bienestar Universitario. “Si se ha llegado a esta instancia ha sido porque él nos ha iniciado un juicio. Es nuestro deber, como funcionarios públicos, defender los bienes de la Universidad”, añade. Luego resalta que ningún otro vecino ha emprendido una cruzada judicial en pos de que se le reconozca una posesión. Aunque les consta que algunos solicitaron ante la Dirección General de Castastro, en determinadas ocasiones, planos de mensura para prescripción.

El caso de Medina se inició en 2018. En septiembre de ese año, Bejas resolvió rechazar su demanda. Pero la familia insistió con el planteo ante la Cámara Federal de Tucumán. Allí, los camaristas Ricardo San JuanMarina Cossio y Hernán Frías Silva les dieron otra mala noticia, pues confirmaron el fallo del magistrado. Actualmente, la discusión se dirime en la Corte Suprema de Justicia de la Nación, a través de un recurso de queja extraordinario con el que el abogado Omar Reinoso pretende seguir dando batalla.

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No obstante, ese recurso no tiene efecto suspensivo, razona Vitulli. Por ello, la UNT se cree en condiciones de exigir el desalojo. El terreno cercado por los Medina se encuentra junto al camino principal de Horco Molle, al costado del CAPS. Ahí se erigen cuatro viviendas: una de ladrillos a la vista, de Carlos Medina; otra de revoque y pintura, donde vive su hermano, José Reymundo Medina; una tercera de tablas, en la que vivía su difunto padre, Tomás Medina, y un rancho en la parte de atrás, levantado hace 100 años -aseguran- por el primero de ellos, Santos Medina. Esas edificaciones, entre otras, atestiguarían la permanencia invocada por Reinoso en su escrito. También los postes que sostienen el cercado son casi centenarios, afirma el letrado. Y por último señala la vegetación, pues detalla que la propiedad se encuentra forestada con laureles; pacarás; moras y arrayanes de antaño.

“Hasta ahora, la UNT no ha demostrado la titularidad del dominio. Sólo pretende ocupar un territorio que se encuentra poblado con la excusa de que es parte de una reserva. Y si quiere desalojarlos tendrá que pagarles las tierras”, dice el abogado. En total, los Medina consideran que les pertenece 1,7 hectárea.

Anteayer, en el viejo edificio del Registro Inmobiliario de la Provincia hubo novedades para la gente de la Universidad: se trasladó el oficio de inscripción del juicio de expropiación -que se encontraba asentado en un libro- a un folio electrónico, con su respectivo número de matrícula. El trámite había sido solicitado semanas atrás. Si bien la información contenida en el registro impreso es exactamente la misma que ahora se ha volcado a un soporte digital, ese movimiento tendría -en rigor- un sentido preventivo: resalta la existencia de un juicio de expropiación a favor de la UNT.

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“El trámite ha concluido”, evalúa el abogado Máximo Castro, representante de esa casa de estudios. Y como prueba de que la documentación se encuentra completa -según él- dice que cuenta con los recibos de pagos y el oficio a través del cual se dictó la expropiación.

En la reserva: 200 familias viven en tierras de la UNT

Según un último relevamiento universitario, casi 200 familias viven en la Reserva Experimental de Horco Molle, un área protegida que es administrada por la Facultad de Ciencias Naturales y que -a su vez- forma parte del Parque Sierra de San Javier, unas 14.000 hectáreas destinadas a la conservación de la biodiversidad. El sector de la reserva le fue expropiado a la sucesión de Justiniano Frías Silva en 1947. Sin embargo, los abuelos y bisabuelos de algunas de los pobladores se asentaron en la zona antes de esa expropiación, de acuerdo a los testimonios verbales de gente de la zona. Pero la mayoría de los habitantes, en cambio, fueron instalándose en las últimas décadas. La UNT planea concederles una tenencia o un permiso de uso y goce de sus viviendas. Para ello, deberán reconocer por escrito a esa institución como la legítima propietaria de las tierras. Esa concesión durará hasta que muera el tenedor. Si el permisionario tiene hijos menores de edad, éstos podrán permanecer en su casa hasta que cumplan la mayoría. Si los vecinos de Horco Molle se niegan a firmar esa acta acuerdo, la universidad evalúa iniciar más juicios de desalojo.