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La inflación en Argentina es la más alta en 30 años

Si no se le muestra al ciudadano de a pie que el ajuste tiene un propósito real y no toman medidas aisladas, la espiralización inflacionaria estará a la vuelta de la esquina

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Alberto Fernández y Cristina Kirchner

En el informe de la Cámara de Comercio y Servicios reveló que durante los últimos 100 años la tasa de inflación promedio fue de 105% anual, alcanzando un máximo histórico de 3079% en 1989. Si hacemos un recorrido histórico desde el primer dato oficial de precios al consumidor, veremos que en los últimos 60 años (desde 1943 hasta el 2003), fue en la presidencia de Raúl Alfonsín en la que se registró la mayor tasa de inflación anualizada, con un 398%.

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El contexto trajo devaluaciones, cambio de símbolos monetarios, recesiones y hasta un plan monetario drástico (la convertibilidad) para reducir el aumento generalizado de precios. Este recorrido, nos da cuenta de dos cosas: primero, convivir con inflación superior a un dígito es lo usual para Argentina, y segundo, llevamos 80 años sin poder solucionarlo. A partir del 2003, el nivel de inflación lejos de bajar continúa aumentando.

Ya que hasta el momento la inflación del gobierno Alberto Fernández marca un récord. Si acumulamos toda la inflación hasta abril 2022 (29 meses) da como resultado un nivel de inflación es de 159,36%, dato que, si se compara con otros gobiernos, como el de Néstor Kirchner, observamos que este tuvo un acumulado de 24%, Cristina Kirchner (primera presidencia) con 30%, Cristina Kirchner (segunda presidencia) 100% y Mauricio Macri con 95%.

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En términos más sintéticos, la gestión Fernández convive con una inflación mensual promedio de 3,3%, una interanual de un 49% y el segundo peor registro de pérdida de poder adquisitivo de la serie. Si usamos la mediana estadística para todos los gobiernos, se reafirma que este mandato califica como el peor registro en 30 años. Y al encontrarnos dentro del programa del FMI, tenemos metas a corto plazo que cumplir con respecto a las metas de política fiscal.

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Ya que se espera que para el 2022 el déficit sea en -2,5%, y que eventualmente se llegue a 2025 con un déficit fiscal de 0%. O sea, no hay más espacio para errores. Es importante ver que estamos frente a una economía donde ya no tenemos (y no es posible) mas “anclas” del tipo financiero y económico. Dentro del marco del FMI uno de los requisitos es “la normalización de los precios de la economía” y evitar seguir usándolos como anclas inflacionarias.

Por lo cual, el Gobierno viene usando diversas formas para normalizar los precios económicos, por ejemplo, entre ellas tenemos al dólar oficial que se encuentra acelerándose en un 4% mensual, tarifas públicas que se encontrarían repuntando en junio, los combustibles al no estar más congelados subieron en torno al 40% desde enero, paritarias salariales que gran parte de ella aumentan por sobre la inflación mensual y con cláusulas de ajustes en corto plazo.

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Pero otras siguen perdiendo en términos reales, como, por ejemplo, los planes sociales y jubilaciones, los cuales, a pesar de los bonos extras, continúan licuándose contra la inflación. Todas estas medidas que se están aplicando son para normalizar la economía, pero antes de ver esta mejora el ajuste será el primer impacto hacia el equilibrio. Todas estas medidas, deben venir acompañadas de un plan integral que permita estabilizar todos los desajustes.

Si no se le muestra al ciudadano de a pie que el ajuste tiene un propósito real y no toman medidas aisladas, la espiralización inflacionaria estará a la vuelta de la esquina. De no haber confianza en que el plan funcione el siguiente paso es que se presione aún más sobre el salario real para que deje de perder contra la inflación generando una espiral inflacionaria. Además, hay que sumar a esto que las metas de política monetaria no se están cumpliendo.

Y es que con una cosecha récord el BCRA no está logrando acumular dólares en las reservas internacionales, son solo muestras que la devaluación futura se acerca, por lo cual aquella meta de inflación para el 2022 de 33%, hoy ya quedo no sólo olvidada y desfasada, sino que el mismo gobierno acepta la posibilidad real de un waiver es mucho más probable que contener los efectos de la inflación.

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