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Por qué la pobreza aumentó más en Tucumán que en el resto del país

Dos funcionarios del área de desarrollo social de la Municipalidad y la Provincia explican los índices del Indec.

La pobreza en Tucumán aumentó más que en el resto del país, según los datos del Indec ARCHIVO LA GACETA / IMAGEN ILUSTRATIVA

Si los sectores sociales con menos ingresos caminaban en la cuerda floja de la pobreza, con las políticas económicas nacionales terminaron por desplomarse y se estamparon contra el piso. Y acá en el norte, donde el índice siempre fue más alto que la media, los resultados fueron catastróficos. Así explican, cada uno por su lado y desde sus propios bastiones políticos, Federico Masso y Guillermo Socolsky el mayor crecimiento de la pobreza que tuvo Tucumán respecto de la media nacional.

El 40% de los tucumanos es pobre y el índice local creció por encima de la media nacional

Masso, titular del área de asistencia social de la Municipalidad capitalina y dirigente de Libres del Sur, distingue en primer lugar la pobreza estructural. “Son las personas que viven en un déficit permanente de toda clase: vivienda, servicios, agua potable, cloacas, educación, salud… no tienen acceso a nada. Hay un núcleo muy duro de pobreza estructural en Tucumán y en todo el NOA y el NEA que no ha variado considerablemente desde la década de los 90”, analizó.

La pobreza estructural en el NOA y en el NEA no se ha modificado prácticamente nada desde la década del 90 hasta la actualidad, sotiene Masso

Pero, por otro lado, están los sectores que sí tienen ingresos, aunque insuficientes, a los que los avatares económicos los empujan a caer en la pobreza. “Estamos hablando de una combinación de altísima inflación, con una economía enfriada, pérdida del trabajo formal e informal. Estadísticamente no es pobre, pero si el precio de los alimentos se dispara, como ha ocurrido el último año principalmente, cae en la pobreza. Esos sectores son los que disparan los índices”, señaló.

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La pobreza ya alcanza al 35,4% de los argentinos, según el Indec

Masso puso como ejemplo un empleado estatal, que es un buen porcentaje del empleo formal en Tucumán. “Si la canasta básica está en $29.000, eso es casi lo mismo que cobra un empleado, está al borde de caer en la pobreza. Entonces, con cualquier aumento de precios, pasa la línea”, explicó.

Para los pobres, la inflación viene siendo mucho más alta que para el resto de la población. Sencillamente porque los alimentos son los que más aumentaron de precio y esos sectores destinan casi todos sus ingresos a comprar comida, no a otros servicios, explica Socolsky.

Para Masso, estamos a milésimas de repetir la crisis de 2001. “En ese entonces llegamos a tener un 53% de pobres en la media nacional. Ahora nos dicen que no podríamos caer en eso, porque hay reservas en el Banco Central. A mí me gustaría verlas, para saber si es efectivo como dicen o papeles de colores. La diferencia con 2001 es que no había reservas y se supone que ahora hay respaldo financiero… se supone”, desconfió el dirigente social.

El precio de los alimentos

Socolsky, del Ministerio de Desarrollo Social de la Provincia, también apuntó a las políticas económicas nacionales. “La mejor herramienta para combatir la pobreza es generar trabajo, pero el Gobierno nacional destruyó el empleo y el salario”, define.

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Según su análisis, lo que más impacta en los dramáticos índices de pobreza difundidos hoy, es el incremento en el precio de los alimentos.

Entonces, en el contexto tucumano, históricamente con más familias pobres que en otras regiones, la suba de los alimentos necesariamente dispara la pobreza. 

Socolsky sostiene que durante los tres primeros años de la gestión de Manzur el Gobierno local consiguió amortiguar el impacto de las políticas nacionales con diferentes herramientas de la cartera de asistencia social, como programas de seguridad alimenticia y algunas políticas de empleo. “Pero el último año fue insostenible y el último informe del Indec todavía no contempla la devaluación pos-PASO”, advirtió, al tiempo que sostuvo que las herramientas de asistencia social con la que cuentan las provincias son mucho más limitadas que las que tiene disponibles el Gobierno nacional.

Nosotros veníamos diciendo que el año terminaría con el 40% de pobreza a nivel nacional (el informe difundido hoy marca un 35,4%). Habíamos propuesto alternativas, como una especie de cláusula gatillo en la Asignación Universal por Hijo, que se ajuste según la línea de indigencia, pero no tuvimos éxito, lamentó.

Ya en el plano de los vaticinios a futuro, Masso tiene recortadas esperanzas respecto del próximo gobierno, sea cual fuere. “Creemos que con una política social muy agresiva, poniendo en marcha el mercado interno, generando trabajo formal e informal, poniendo plata en los bolsillos de la gente… con todo eso funcionando, creemos que en dos años ni siquiera se podrán retrotraer los números a 2017, cuando el gran mérito fue pasar del 33% al 28% de pobreza”, finalizó.