La Mañana con Vos

El BID dice que la cuarentena larga no sirvió y puso como ejemplo a la Argentina

El paper muestra que Honduras y Argentina impusieron los confinamientos más extensos y afirma que “un enfoque de adaptación podría haber resultado más eficaz para salvar vidas y reducir los costos económicos y sociales”

Confinamiento
CONFINAMIENTO. El que se aplicó en Argentina fue usado por el BID como ejemplo de lo que no hay que repetir.

Los largos confinamientos masivos a los que recurrieron países como la Argentina y Honduras sirvieron de poco en 2020 y no deberían repetirse en América Latina.

Viviendas Belgrano

Esa es la conclusión a la que llegó el Banco Interamericano de desarrollo con un estudio en el que evaluó los eféctos sanitarios y económicos de las cuarentenas.

Ayudanos a Difundir
Ayudanos a Difundir

Que los resultados no fueron buenos lo prueba el hecho de que a pesar de tener cuarentenas rigurosas, los países latinoamericanos lideraron hasta mediados de noviembre de 2020 el ranking mundial en el número de casos de COVID-19.

CEF Medical
CEF Medical

Con apenas el 9% de la población mundial, la región representa el 21% de los casos confirmados y el 32% de las muertes a nivel global”, precisa el trabajo

Una primera conclusión del estudio es que los países emergentes y en desarrollo, con pocas excepciones, tuvieron los confinamientos más estrictos y prolongados.

Entre ellos, se destacan los países de América Latina y el Caribe: 8 de los 10 países con los confinamientos más prolongados entre marzo y octubre son latinoamericanos.

A la cabeza, figuran Honduras, Argentina y Bolivia. Un problema básico de los confinamientos –dice el estudio- es la capacidad de los gobiernos y la voluntad de los ciudadanos.

En segundo lugar, el trabajo observa, utilizando índices de movilidad de Google de 125 países del mundo, que el cumplimiento efectivo de las cuarentenas “fue efímero”.

Te puede interesar:  Un arqueólogo argentino es elegido miembro de la Academia Nacional de Ciencias de EEUU

En las primeras dos semanas de la pandemia los países que impusieron confinamientos más estrictos experimentaron una disminución sustancialmente mayor de la movilidad que aquellos que implementaron políticas menos estrictas.

Pero en las siguientes tres la movilidad comenzó a invertirse y para la décima había poca diferencia en el descenso de la movilidad entre los países con confinamientos más estrictos y los que habían aplicado medidas más laxas.

Los países de América latina tuvieron confinamientos iniciales más estrictos “pero su eficacia se diluyó rápidamente”. Y no fue por imprudencia.

“Es improbable que este patrón haya sido impulsado por un menor temor a contraer el virus, ya que los casos confirmados siguieron aumentando mucho después de las primeras diez semanas de confinamiento”, dice el estudio.

“A pesar de los largos confinamientos, la propagación del virus y el número de muertes se mantuvieron altos en América Latina y el Caribe”, Acota.

Las cuarentenas quedaron a contrapié de la evolución de la pandemia: fueron más rigurosas cuando había menos casos y se empezaron a flexibilizar o se levantaron cuando más muertes y contagios había, al revés de lo que sucedió en los países que tuvieron reacciones adaptativas a la evolución del virus, sentencia el informe del BID.