Inicio Política Nacional El Congreso, en campaña: costos políticos y caricatura de la grieta

El Congreso, en campaña: costos políticos y caricatura de la grieta

La única sesión de Diputados fue forzada por la oposición. Mostró al oficialismo en soledad, con sus dificultades para el debate de temas como tarifas y jubilados. Pero la foto de “unidad” peronista resulta un problema para el PJ no K. Y más aún lo es la polarización

Emilio Monzó y Graciela Camaño durante la sesión del jueves

El Congreso ya entró en modo campaña, y más: proyecta un estereotipo de la grieta, casi una caricatura. Ese es el renglón visible de la lectura que deja la sesión especial del jueves último en Diputados, forzada por la oposición. El peronismo en sus distintas versiones apuntó a la debilidad del Gobierno, es decir, el ajuste y sus consecuencias. El oficialismo frustró la movida sin mucho ruido, para destacar en la otra vereda la foto de la “unidad” con eje en el kirchnerismo. Fue un acto, no el último, con tarifas y jubilaciones como recursos de la pelea.

El problema de esta puesta en escena es que no contempla la complejidad del año electoral que se ha abierto, porque el juego –si es mantenido en el tiempo- no se ajustaría a las necesidades parciales de los muchos jugadores. Tal como está planteada ahora, la imagen no le sirve a todas las franjas del peronismo, porque sostendría de manera destacada a Cristina Fernández de Kirchner. Y la confrontación centrada exclusivamente en la defensa de la figura presidencial no asoma como la mejor estrategia para Cambiemos y sus legisladores que en estos duros meses van a la batalla por la gobernación en las provincias.

Son apenas algunos ejemplos prácticos, expresiones de un cuadro más amplio y grave que combina el arrastre de la polarización como hábito y una realidad que la traduce comoapuesta a ganar elecciones en base a la debilidad ajena: la situación económica en el caso de Mauricio Macri, la corrupción y la crisis de su propia experiencia en la vereda de la ex presidente y sus socios. Eso, con otra debilidad, exhibida hasta ahora por los sectores –no sólo el PJ federal- que pretenden quebrar ese esquema dual.

La cuenta inicial en el oficialismo legislativo, y en el Gobierno, es admitida como la expresión de una dificultad seria para el resto del año: será difícil avanzar con un puñado de proyectos. La condición de minoría parlamentaria se acentúa si la oposición actúa en bloque para imponer la agenda aunque sea con objetivo mediático, en busca de costos políticos para el Presidente y sin computar los suyos propios. Ha pasado más de un mes del período ordinario y no fue aprobada ninguna iniciativa.

Los kirchneristas Agustín Rossi y Fernando Espinoza
Los kirchneristas Agustín Rossi y Fernando Espinoza

La segunda cuestión tiene que ver con el supuesto impacto de la “unidad” peronista en el recinto. Evalúan que no le suma al peronismo en general y hasta profundizaría la pelea entre polos rivales. Pero con una mirada más amplia, hay quienes consideran que en el mejor de los casos reafirma el voto propio del oficialismo pero no cambia significativamente el humor en la “franja del medio”. Para revertir ese cuadro, el punto es la situación económica y allí es donde busca golpear la oposición.

Es probable, entonces, que se repita la movida que reunió a kirchneristas, massistas y legisladores del PJ de los gobernadores. La lógica indica que ahora presionarían en las comisiones de Diputados para poder ir al recinto con dictamen y tratar de aprobar un proyecto sobre la anulación de Ganancias para jubilados, en línea con el fallo de la Corte, y algunos de los textos para frenar o recortar la suba de tarifas.

Resulta claro por distintas razones que el objetivo de máxima sería forzar un veto presidencial. Eso ya ocurrió con la llamada ley antidespidos, en 2016, y con tarifas, el año pasado. No es un juego nuevo: lo sufrió Cristina Fernández de Kirchner con jubilaciones. Y en los casos ahora sobre la mesa electoral, nadie estaría pensando seriamente en sus efectos fiscales, ni siquiera los legisladores de la oposición, en especial del PJ, que remiten a sus gobernadores.

Los números sobre el posible impacto en las cuentas fiscales del proyecto para exceptuar a jubilados del pago de Ganancias serían manejables, según se admite a partir de la decisión de la Corte. La poda de recaudación para este año, si se aprobara una ley, rondaría los 8.000 millones de pesos, a dividir casi por mitades con las provincias porque se trata de un impuesto coparticipable. En cambio, la cifra sería inmensamente superior en el caso de un congelamiento retroactivo de tarifas, para la Nación y en mayor medida también para los gobernadores, porque buena parte de los servicios fue pasando a la órbita provincial.

La diputada Elisa Carrió
La diputada Elisa Carrió

Eso último alimenta la idea de que la meta final sería el veto presidencial. Una jugada política sin consecuencias efectivas para las finanzas. Sólo podría quedar en discusión el tema de los jubilados. No es lo que se dice en el Gobierno, más allá de las especulaciones entre legisladores oficialistas: algunos recuerdan un proyecto de Elisa Carrió, lejano pero que abordaba la cuestión de Ganancias en la misma dirección de un fallo de la Cámara de Seguridad Social, escalón significativo en dirección a la Corte.

El interbloque de Cambiemos enfrentó la movida en Diputados como indica el prospecto en estos casos. Esperó que el peronismo reuniera quórum, con esfuerzo, y ocupó las bancas para evitar que las iniciativas pudieran ser aprobadas. Más novedoso fue el recurso de no anotarse en el debate, tal vez para achicar los tiempos de exposición mediática, para exponer sólo el cuadro de la convergencia peronista y para tratar de eludir los costos individuales.

La diputada Graciela Camaño
La diputada Graciela Camaño

Para el arco peronista, todo está planteado del mismo modo, es decir, como lectura electoral. En primer lugar, porque refiere al tipo de unidad que plantea cada sector y a la ganancia de cada uno. Un ejemplo: en medios peronistas se decía que el principal motor de la movida fue el massismo, con Graciela Camaño en primera línea, aunque la puesta en Diputados habría sido capitalizada políticamente por el kirchnerismo. Sería una muestra de la unidad de todos, como dice la ex presidente, incluso contemplando las dudas sobre la candidatura que dejan trascender desde sus cercanías.

La pincelada gruesa de los sondeos dice que la polarización, como viene proyectándose hasta ahora, sostiene los proyectos de Macri y de Cristina Fernández de Kirchner. Cómo plantarse frente a ese esquema es la cuestión de fondo para el resto. ¿Apostar fuerte a ocupar una de las dos plazas en el partido final de las elecciones, o sumarse a uno de los equipos? Las próximas fotos del Congreso irán diciendo si todo es parte de la inercia de la polarización actual o expone algo nuevo.