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Los clientes de Edenor y Edesur recibirían un aumento mínimo de 200%

Enfrentarán un aumento doble entre la quita de subsidios y la suba de tarifas. Malestar en el Gobierno por la decisión.

flavia royón y malena galmarini
Flavia Royón y Malena Galmarini en una conferencia de prensa de hace dos meses por la quita de subsidios
Trasplante de medula osea

En Buenos Aires la luz registrará un aumento doble entre la quita de subsidios y el aumento de tarifas de Edenor y Edesur. Así lo adelantó Clarín tras conocer los detalles de la ley de Presupuesto de 2023.

Las distribuidoras tendrán una revisión tarifaria integral y podrán recomponer sus importes al punto que sea suficiente para pagar sus deudas con Cammesa.

La decisión de avanzar con nuevas tarifas para Edenor y Edesur fue incluida en el proyecto de Presupuesto a última hora. La autoría de esa decisión está puesta en discusión. En el oficialismo dicen que fue prenda de acuerdo con la oposición, pero varios diputados consultados de los partidos opositores negaron haber participado.

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De esta forma, los clientes de Buenos Aires y el conurbano -que disfrutaron las tarifas de luz más bajas del país desde 2019 hasta ahora-, se verán con dos incrementos de golpe: uno es por la quita de subsidios, y otro por el aumento de tarifas.

La quita de subvenciones es nacional. Cammesa, la administradora mayorista del sistema, decidió que los clientes que no se empadronaron en el registro de subsidios pierdan descuentos por la electricidad que consumen.

De esta forma, un 30% de los hogares tendrá un aumento del 20% por lo que paga por la luz entre octubre y noviembre. Entre diciembre y enero, la suba será del 40%. Y entre febrero y marzo, otro 40%.

Los clientes de todo el país pagarán más por la luz. El Estado nacional se la factura al mismo precio a todas las jurisdicciones: ya está cobrándose a un mayor importe a los clientes que no se anotaron en el registro de subsidios (o que se anotaron y calificaron como de “altos ingresos”).

En la suba del precio de la electricidad, los aumentos los embolsará el Estado Nacional. Pero en el caso de las subas que vienen de Edenor y Edesur, los aumentos quedarán en bolsillos de las empresas.

Edenor y Edesur vienen retrasadas en lo que cobran por su servicio, que se llama valor agregado de distribución (VAD). La recomposición que tendrán en tres meses les permitiría tener tarifas acordes para que puedan prestar ese servicio sin asistencia del Estado.

Se estima que requerirán un aumento del 100%, como mínimo, para poder prestar su servicio -llevar electricidad a hogares y comercios-, sin perder dinero mientras lo hacen Las boletas de luz tienen tres componentes: el costo de la luz en sí mismo -que el Gobierno está aumentando, para subsidiar menos-, el servicio prestado por las distribuidoras -que en Buenos Aires deberían tener un nuevo cuadro tarifario en tres meses- y los impuestos, que acompañan a estos dos.

Las subas en paralelo del precio de la electricidad y las tarifas de las empresas puede provocar un impacto en la inflación, temen en el Gobierno.

En las concesiones dependientes del Estado nacional, como lo son Edesur y Edenor, subirán los tres conceptos. El aumento promedio en las boletas es difícil de medir, pero orillaría el mínimo de un 200%.

La revisión de tarifas, que Edenor y Edesur, deben tener lista en tres meses, suele tomar más tiempo. El ente regulador (Enre) debe llevar adelante todo el proceso. Un ex funcionario que trabajó allí le asignó un plazo de entre 6 y 8 meses. Otro especialista -que también ocupó puestos clave- le asignó no menos de un año de duración.

La decisión “seguramente responde a sectores de la oposición del interior del país que hace años mantienen un reclamo por la diferencia de tarifas entre ellos y el conurbano, pero esos sectores opositores no comprenden que en el gran Buenos Aires es donde los índices de pobreza estructural son los más altos”, según explicó Walter Martello, interventor del Enre, a Clarín.

Las distribuidoras eléctricas de todo el país recibieron una autorización para saldar deudas por $500.000 millones en cuotas mensuales durante ocho años. Eso se votó en la ley de Presupuesto 2023 que aprobó Diputados el miércoles por la mañana.

Pero el mecanismo de devolución de ese dinero -o del armado de esas cuotas- tampoco está claro. “La Secretaría de Energía establecerá una unidad de medida de valor homogénea vinculada a las transacciones por consumos que asegure el valor del crédito e implementará un plan de regularización de deuda”, dice el articulado.

Esa “unidad homogénea de valor vinculada a las transacciones” quedará a definición de la secretaría de Energía. Esa dependencia, encabezada por Flavia Royón, tendrá que acordar con el ministro de Economía, Sergio Massa.

“Imagino que esa unidad estará vinculado al precio estacional de la energía”, dice un especialista que estuvo mirando el proyecto.

La idea de los legisladores es que las tarifas de Buenos Aires sean más parecidas a las del interior. Eso supondría que los importes de las boletas de Buenos Aires se dupliquen en relación a los actuales, para equiparar los existentes en Santa Fe y Córdoba, por ejemplo. Eso dicen fuentes del oficialismo.

Otras distribuidoras morosas (las hay en Chaco y Chubut, por ejemplo) también tendrán tres meses para presentar nuevas recomposiciones en sus tarifas. Las mismas deben ser aprobadas por su organismo concedente, como sus municipalidades y provincias.

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