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VERGÜENZA AJENA

He leído en LA GACETA la noticia que la esposa del propietario del gremio de la sanidad, y a la vez legislador, envió una nota a los alumnos de la Escuela de Enfermería y afiliados al gremio, donde los conminaba a asistir con carácter obligatorio y de uniforme a un acto proselitista del oficialismo. Luego, al salir a la luz la nota, pretendió “aclarar” que quizás había estado demás lo de “obligatorio”, queriendo justificar tamaña barbaridad. Se siente vergüenza ajena de constatar que en 2019 puedan existir tales atropellos. En igual sentido, en el ámbito de la salud ha circulado un audio grabado por el director de la Escuela de Enfermería del gremio, donde en tono autoritario incita a los alumnos en forma “obligatoria” a asistir a un acto de campaña del oficialismo “con uniforme, emblema identificatorio del gremio, y de zapatos”. Y agrega, “no quiero ausentes. El que no vaya que no vuelva a la escuela (frase que repite al final del audio). Y créase o no continúa: “les pido por favor un poco de cordura (sic). Es hora de mostrar quién es quién”. Sin comentarios. Entretanto, la ministra obedece ciegamente las órdenes del legislador sanitario. Celosa vigilante del presentismo en los hospitales, calla y asiente mansamente cuando el citado personaje pretendió, hace un par de semanas, que en el hospital Centro de Salud se suspendieran cirugías y también las quimioterapias a las 9 horas, para que los afiliados al gremio (enfermeras y personal auxiliar) fueran a un acto proselitista en ómnibus que estaban listos en la puerta del hospital para arriar a los “simpatizantes”. Tuvieron que intervenir jefes médicos y presionar ante la dirección del hospital (que no hacía nada al respecto), para solicitar esta vez sí, “un poco de cordura” y dar marcha atrás, parcialmente, con este despropósito. Asistimos con perplejidad a la dilapidación de cifras millonarias en publicidad que contamina. Y donde los siempre sonrientes candidatos nos prometen que cuidarán nuestra salud, nuestra seguridad (una burla), por todos los medios: en la calle, diarios, radio, televisión y hasta en los recetarios del Siprosa. Todos los hospitales se podrían haber equipado a nuevo con las fortunas que están gastando en esta campaña. Triste destino el nuestro. Macondo parece Disneyworld, al lado de Tucumán.

Jesús María Amenábar

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