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La gran estafa electoral de Germán “traición” Alfaro avalada por Patricia Bullrich

Fue un engaño desde el primer día, una burla al electorado de Juntos por el Cambio y a los principales referentes a nivel nacional de este espacio político, que tenían como discurso de campaña “no vamos a permitir candidaturas testimoniales”. Pero la realidad mostro el doble discurso ante el silencio de las autoridades nacionales de JxC

alfaro y bullrich

En la semana que pasó, la nota la dio lo que un sinfín de medios nacionales, calificaron como un verdadero papelón la renuncia exprés de Germán Alfaro a su banca de senador. De esta manera, la estafa electoral más grande de los últimos tiempos, se materializaba ante los ojos de un pueblo engañado, al igual que la burla a Dios, por parte del ya conocido a raíz de estas maniobras, el nefasto intendente de San Miguel de Tucumán, Germán “traición” Alfaro

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alfaro y el arzobispo carlos sanches
German ALfaro con el arzobiscpo Carlos Sanchez y Beatríz Avila

Sin embargo, medios locales parecieron descubrir la verdadera calaña de Alfaro luego de consumada su estafa electoral, cuando desde Tucumán Despierta se dejó en claro desde un primer momento que no era más que una crónica anunciada de un engaño más en la larga lista que el intendente capitalino lleva sobre sus hombros como una suerte de prontuario político en el que tanto él como su mujer, Beatriz Ávila, cargan con serios antecedentes de traición.

Banner Tucumán Despierta
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En ese sentido, todo comenzó cuando la pareja política conformada por Germán Alfaro y Beatriz Ávila intentó hacerle creer a la ciudadanía que ellos conforman la alternativa de los tucumanos cuando, en realidad, son quienes no tuvieron coherencia y hablan como si no tuvieran pasado. Sin embargo, lograron instalarse nuevamente dentro de Juntos por el Cambio, a pesar de que están vinculados al poder desde 1995 por medio del peronismo.

Este es su Pollo
Este es su Pollo

Y es que en ese año fue concejal electo por el PJ. Luego, ya entrado el flamante siglo XXI, Germán Alfaro se convirtió en legislador, y fue el primero que se jactaba de apoyar nada menos que a  José Jorge Alperovich como gobernador. Cómo olvidar que en el otoño del año 2008, Germán Alfaro, decidió votar a favor del kirchnerismo, es decir, en contra del campo. Y lo hizo desde su servil función al lado del alperovichismo/peronismo y kirchnerismo.

alfaro con alperovich
German Alfaro con José ALperovich

Y lo hizo sólo por cuestiones personales espurias en materia de “hacer carrera”. Luego de esto, el matrimonio municipal decidió redoblar la apuesta y seguir vinculado al peronismo oficialista de entonces, tanto a nivel provincial como a nivel nacional. Es por ello que para las elecciones del 2011, ambos fueron las caras visibles del Frente para la Victoria. Justamente, en ese año Cristina Kirchner lograba ser reelegida con el 54% de los votos e inauguró su “vamos por todo”.

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avila y alfaro
Beatriz Avila y Germán Alfaro

Justamente, por entonces se trataba de algo que les sacaba una sonrisa del rostro al matrimonio municipal. Y es que ese mismo año, muy sonrientes ambos, acompañaron al por entonces gobernador de Tucumán, José Alperovich y al intendente de la ciudad, Domingo Amaya, quienes consiguieron sus respectivas reelecciones. Mientras, en la boleta del peronismo local, Beatriz Ávila fue electa como primera candidata a legisladora provincial.

Por su parte, Germán Alfaro era electo como primer candidato a concejal capitalino. Claramente, por entonces ninguno de los dos renegaba de ser peronista y de ser de los principales dirigentes del espacio que manejaba a su antojo José Alperovich y en pleno apogeo del kirchnerismo. Pero cuando el peronismo/kirchnerismo entró en desgracia y vio que perdía en las elecciones legislativas de las votaciones siguientes, Germán Alfaro traicionó al oficialismo de entonces.

Y es que cuando el ahora intendente capitalino vio que perdían, decidió saltar la grieta para acomodarse del lado de Juntos por el Cambio como si su pasado hubiera quedado en el olvido. Fue entonces que advino el tiempo de hacer como el camaleón y cambiar de color según la ocasión. Fue así que llegado el caso, como ocurrió en el año 2015, decidió que lo más conveniente para sus planes era pintarse de amarillo.

Pero cuando le llegó el turno a Juntos por el Cambio de renovar el crédito con la sociedad en las elecciones presidenciales del 2019, las urnas le aplicaron una derrota inapelable al macrismo. Es por ello que la renuncia de Germán Alfaro a la banca de senador nacional que consiguió el domingo pasado no debería producir sorpresa alguna. Sin embargo, generó un escándalo político en Tucumán y una crisis en Juntos por el Cambio, donde hubo críticas para el intendente.

De todos modos, el peronista recibió el respaldo del PRO, tanto en Tucumán como a nivel nacional con figuras como Patricia Bullrich. Y es que parece que la titular del PRO a nivel nacional adolece de amnesia política debido a que fue de las más fuertes críticas de Beatriz Ávila cuando traicionó a Juntos por el Cambio, luego de la derrota de Mauricio Macri en el año 2019 cuando buscaba su reelección como presidente.

bullrich pide que avila devuelva su banca

Lo grave de esta situación, es que ya no solamente Alfaro engaña al votante tucumano, sino que también cometió la herejía de estafar al mismo Dios. Y es que Tucumán Despierta fue el único medio que durante la semana que pasó saco a la luz un video en el que el inescrupuloso intendente capitalino le respondió a Ricardo Bussi que él también juraba nada menos que por la vida del arzobispo Carlos Sánchez.

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“Alfaro, ¿no va a jurar?”, fue la pregunta que hizo el por entonces candidato a senador nacional Ricardo Bussi, a lo que agregó, en alusión al intendente de Tucumán: “le pregunto si va a ser testimonial o no”. En ese momento, Germán Alfaro le responde: “no te hagás el chistoso”, a lo que el titular de Fuerza Republicana redobló la apuesta hasta lograr que el mandatario municipal de la capital dijera “y por supuesto que voy a jurar, claro”.

arzobispo carlos sanchez
Arzobispo Carlos Sanchez

De esta forma, al igual que lo hiciera antes Bussi, Germán Alfaro juraba por la vida de arzobispo Carlos Sánchez, que no sería testimonial su candidatura en caso de ser elegido como senador nacional. Sin embargo, nueve días después de ese debate, tras los comicios del 14 de noviembre, en los que Alfaro resultó electo, renunció a la senaduría para continuar como intendente de San Miguel de Tucumán.  

Lo grave del caso es que se trata de un acto de terrible gravedad, a la altura degradante de una nefasta blasfemia el hecho de que Germán Alfaro haya usado a Dios, los Santos Evangelios y al arzobispo Carlos Sánchez para realizar un juramento en vano. Con el agravante de que al intendente no le importó siquiera jurar en vano estando presente el mismísimo arzobispo, quien había organizado el debate en Centro Cultural Virla.

Pero esa no fue la única vez que Alfaro juró que no terminaría haciendo lo que finalmente realizó. Y es que fue justamente en uno de los segmentos de cuatro minutos libres en el marco de un debate realizado por un matutino local que Ricardo Bussi “chicaneó” al intendente capitalino. “Lo escuché decir que, si nos comprometemos y no cumplimos (con el tema de la deuda), somos tramposos. Yo me comprometo a asumir si soy electo”, afirmó el titular de FR.

“Yo también voy a asumir”, se comprometió el intendente. Y advirtió: “voy a estar en el lugar donde me ponga el pueblo”. Sin embargo, tras los comicios del 14 de noviembre, en los que Alfaro resultó electo, renunció a la senaduría para continuar como intendente de San Miguel de Tucumán. De esta forma, y sin los más mínimos escrúpulos, Germán Alfaro recurrió a un engaño de tal bajeza con el único fin de lograr la confianza de la gente creyente.

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Lo peor del caso es que lo hizo con la premeditación con la que lo realizó a sabiendas de que él ya sabía que lo hacía mintiendo y engañando. Dice el dicho que uno es dueño de lo que calla y esclavo de lo que dice. Pero en este caso, el propio intendente decidió llevarse puesto a la numerosa feligresía tucumana sin pudor alguno. De esta manera, Alfaro incurrió en algo peor que un engaño.

Directamente, estafó la fe de miles de tucumanos, una fe que nada le importó al intendente, una fe a la que utilizó como un trapo de piso para calmar su nerviosismo pero que no alcanzó a limpiar su conciencia de cara a los fieles que se enteraron el lunes pasado cómo el hombre al que apostaron para el Senado de la Nación los estafaba como votante, pero, sobre todo, como creyentes.

En definitiva, Germán Alfaro y su mujer Beatriz Ávila, conforman una pareja cínica en el mundo de la política que no dudaron ni un segundo en intentar instalar en la ciudadanía que ambos conforman una verdadera opción de cambio, cuando en realidad no son más que lo mismo, pero ahora pintados de amarillo. Lo peor de todo es que acciones como la de Alfaro no hacen más que haciendo que la política se termine ensuciando por este tipo de dirigentes deplorables.

Ya lo dice el dicho popular: “el zorro pierde el pelo, nunca las mañas”. Y es que la realidad indica que todos sabíamos que Germán Alfaro era candidato testimonial mientras que ellos se llenan la boca del mandato popular, pero a la hora de tener que dejar el poder, lo desoyen logrando que el intendente tenga una actitud más propia de un okupa que de un dirigente. Mientras tanto, la política se desangra por culpa de personajes nefastos como Germán Alfaro.

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