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El plan secreto de Facundo Manes

Ya está trabajando para ser Presidente, o nada.

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Facundo Manes - Archivo
Trasplante de medula osea

Manes ya está trabajando para ser Presidente, o nada. Suele decir que las pandemias cambian la mentalidad de la sociedad para mejor o para peor, y que una pandemia equivale a 150 Malvinas, en cuánto al daño psicológico, laboral, moral. Durante un encuentro vía zoom en plena cuarentena en 2020 con Horacio Rodríguez Larreta y otros dirigentes del PRO, Manes vaticinó: “La pandemia se los va a llevar puestos a todos”.

Por eso está convencido que en 2023 habrá un voto emocional que dará lugar a una nueva etapa. “Mi hermano y yo somos como los Kennedy, comprás uno y te llevás dos”, dicen que suele describir Manes a la sociedad que consolidó con su hermano Gastón. La tercera pata de ese esquema es Maximiliano Abad, presidente de la UCR bonaerense. Manes busca captar el segmento centro popular, o la ancha avenida del medio.

De la UCR se ocupan su hermano y Abad, aunque ya cuenta con el respaldo de Ernesto Sanz y del Coti Nosiglia, entre otros tantos. Por sus charlas multitudinarias en el interior, antes del 2021 fue tentado varias veces a incursionar en la política, pero las desechó. Marcos Peña y el propio Macri, antes del nacimiento de Cambiemos en 2015, lo invitaron, pero no quiso. También Elisa Carrió le sugirió que fuera su vice.

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En 2013, cuando Cristina Kirchner tuvo un edema subdural y debió operarse, Manes había sido el responsable médico del proceso. Tras el éxito de la intervención, la entonces presidenta mandó un enviado para ofrecerle sumarse al kirchnerismo, pero lo rechazó. Pero los roces con el PRO en la reciente campaña electoral tienen una raíz. Cuando la cuenta, en sus diálogos con dirigentes radicales, recuerda algo puntual.

Y es que rememora que María Eugenia Vidal apenas asumió la gobernación bonaerense y era la dirigente del momento, quiso incorporarlo como funcionario. “Yo no soy kirchnerista ni del PRO, tengo el corazón alfonsinista”, le decía. Ante la insistencia, se ofreció a aportar un plan de capital mental, para invertir en nutrición. Convocó a los mejores especialistas del mundo y le llevó ocho meses elaborarlo. Nadie lo leyó.

El cree que el verdadero objetivo fue tenerlo ocho meses atado, filtrando que podía ser candidato a senador o a diputado, y finalmente les dijo que no. Cerca de Manes denuncian que después vio una campaña de desprestigio en su contra, promovida por Marcos Peña, presentándolo como un ególatra. Para Manes, hoy su verdadero rival no es Rodríguez Larreta, sino Milei.

La otra diferencia con Larreta es que, si bien ambos consideran que deben contar con una mayoría, un 70% para gobernar la etapa que viene, Manes pretende que el proceso sea de abajo hacia arriba y no “un acuerdo de cúpulas, con dirigentes peronistas sin votos a los que nadie conoce en el Conurbano” como Emilio Monzó o Miguel Pichetto. Manes eligió un camino mucho más largo.

El de predicar en distintos puntos del país qué es lo que hay que hacer para refundar el país y cuánto va a costar. Manes está convencido que el radicalismo tiene que liderar la coalición, pero todavía observa una suerte de síndrome Estocolmo de algunos dirigentes de la UCR con el PRO. Y no quiere saber nada con los dirigentes de la UCR que buscan ser vice de Bullrich o Rodríguez Larreta.

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